Escribir una historia de miedo con éxito: así funciona

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El corazón late, las rodillas flaquean y, aun así, el lector no consigue cerrar de golpe la historia de miedo. Si consigues despertar estas emociones, lo habrás hecho todo bien. ¿Quieres llevar a tu lector a un mundo que le deje sin aliento? ¿Quieres que se lo piense dos veces antes de entrar en el oscuro sótano? Entonces tenemos los mejores consejos y trucos para tener éxito escribiendo historias de miedo.

La estructura clásica: presta atención al arco del suspense cuando escribas historias de miedo

Lo más importante de cualquier historia es el argumento que lleva al lector a lo largo del viaje. Mientras que las novelas realistas suelen contar historias de la vida real, una historia de terror casi siempre conduce a mundos ficticios. Fantasmas amenazadores persiguen al protagonista, alienígenas toman el control de la sociedad… Las posibilidades son muchas. Piensa en el problema que quieres presentar al lector al principio y en cómo lo resolverás en el transcurso del libro. Tú ya conoces el final de la historia, pero tu lector aún no.

Estructura la historia y elige qué perspectiva narrativa encaja. ¿Es tu protagonista la “víctima” y se encontrará en situaciones terroríficas una y otra vez durante la historia? Utiliza la perspectiva en primera persona para profundizar en emociones como la ansiedad y el miedo. ¿Quieres ser valiente y mirar la historia desde otro lado? Escribe desde la posición del fantasma o cambia de un lado a otro. Así crearás un juego del gato y el ratón entre “cazador y cazado”, que puede crear una tensión aún mayor en el lector.

La estructura clásica: presta atención al arco del suspense cuando escribas historias de miedo
La estructura clásica – presta atención al arco del suspense, al escribir historias de miedo

Utiliza elementos de ficción al escribir historias de miedo: lo desconocido genera miedo y ansiedad.

El objetivo es proporcionar emoción y fascinación a partes iguales con tu manuscrito. La gente está programada de forma natural para que le gusten los sustos.

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Sin embargo, abstente de evocar exclusivamente demonios y fantasmas. Los lectores necesitan un elemento humano con el que puedan identificarse.

En el caso del libro de miedo, diferenciamos entre protagonista (humano) y antagonista (sobrenatural). Haciendo simpático al protagonista, despiertas simpatía y fascinación en el espectador. El lector quiere saber cómo se defiende el protagonista de los fantasmas y compañía, por lo que permanece atento.

De hecho, puedes prescindir por completo de los seres de ficción y seguir aportando la emoción necesaria. Piensa en todas las historias de crímenes que ya te han aterrorizado frente al televisor. Aquí no se trata de fenómenos sobrenaturales, sino de situaciones cotidianas, pero espeluznantes y aterradoras. La narración precisa con elementos pictóricos es especialmente importante para crear imágenes en la mente de tu lector.

Los lugares espeluznantes despiertan automáticamente el miedo en el lector: utilízalos sabiamente

En los cementerios, en túneles subterráneos abandonados o en un bosque oscuro, probablemente (casi) todo el mundo se sentiría espeluznado si estuviera solo allí. Ese es exactamente el plan: llevar al lector, durante la historia, a lugares que nunca visitaría en la vida real. Es propio de la naturaleza humana tener miedo a esos sitios desconocidos.

También la hora del día desempeña un papel importante. Muchos elementos de tu historia pueden ocurrir de noche, porque la oscuridad es un factor automático para la emoción. Piensa en cómo empiezan los típicos escenarios de miedo:

  • sola de noche en el cementerio
  • sin compañía en un sótano oscuro
  • en la vieja biblioteca de ventanas chirriantes
  • en una pequeña ciudad con extraños habitantes

Crea el escenario adecuado y asegúrate de describir el entorno con imágenes deslumbrantes. El objetivo debe ser que tu lector pueda cerrar los ojos e imaginarse el escenario.

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Cuando diseñes la portada de tu libro e imprimas la novela, recuerda también incluir efectos espeluznantes. Genera suspense en la portada y al mismo tiempo hazla inspiradora. De este modo, el lector ya está sumergido en el miedo antes de empezar.

Utilizar adjetivos con habilidad: añade el condimento adecuado a tu historia de miedo

Los superlativos no son un recurso estilístico en la literatura moderna, pero los adjetivos sí. Al escribir de forma descriptiva, transmites al lector un estado de ánimo adecuado desde el principio. Experimenta tú mismo la historia y sumérgete mientras escribes. Así te resultará mucho más auténtico convertir una historia plana en tangible. Aquí tienes algunas frases de ejemplo puestas en un contexto espeluznante con los adjetivos adecuados:

  • El viento sopla alrededor de la casa – El viento aúlla alrededor de la casa
  • Caminó con temor por la calle – Caminó temeroso por la calle
  • Fuera hacía frío y estaba oscuro – Fuera estaba helado y sombrío
Añade el condimento adecuado a tu historia de miedo
Añade el condimento adecuado a tu historia de miedo

Crear suspense: la táctica más importante para escribir con éxito una historia de miedo

Lo crucial para el éxito de tu historia de terror es el suspense. El lector debe sentir que la amenaza de los protagonistas se está colando literalmente en su salón. Ten cuidado de no desvelar todos los elementos relevantes al principio de la historia. ¿Quién leería una historia de terror si ya conoce al asesino? Apuesta por un giro argumental y da la vuelta a la historia en el momento adecuado. Si todo lo que tu lector sospechaba hasta ese momento se tambalea, aumenta el suspense.

La prefiguración es otro recurso estilístico del relato de terror. Insinúa cosas, deja espacio para la interpretación del lector y dale la oportunidad de sacar sus propias conclusiones.

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Ejemplo práctico: Cada vez que tu protagonista se encuentra con cierta figura, le invade una sensación visceral de inquietud. Deja que esta insinuación fluya sutilmente en tu texto una y otra vez. El lector desarrollará automáticamente la sensación de que con algo va mal con esta persona. Tiene una premonición, pero no tiene ni idea de qué más está pasando. Puedes alimentar la corazonada con pistas y más tarde dar un giro argumental que lo ilumine todo desde una luz diferente.

Conclusión: Comprueba el efecto de tu historia de miedo en los demás

Solamente al final sabrás si has conseguido asustar a otras personas. Busca algunos lectores u oyentes de prueba a los que contar la historia. Otra opción es grabar un capítulo en cinta y escucharlo. ¿Sientes náuseas en la boca del estómago? ¿Qué respuesta te dan tus oyentes de prueba? ¿Es la historia lo bastante oscura y llena de suspense como para proporcionar la emoción adecuada en una fiesta de Halloween? Únicamente cuando puedas responder a estas preguntas con un “sí”, tu historia de miedo tendrá realmente éxito.

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