Resumen de «La carretera» de Cormac McCarthy

Resumen de La carretera de Cormac McCarthy
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La carretera es una novela post apocalíptica que narra el viaje de un padre y un hijo pero que también habla de la supervivencia, la esperanza y la humanidad.

Escrita por Cormac McCarthy, el mismo autor que No es país para viejos, esta novela traslada al lector a un mundo desolado y desolador, haciéndole reflexionar sobre sus propios miedos, esperanzas y valores morales.

Acompáñanos en este análisis y resumen de La carretera y descubre por qué es una novela culmen de la literatura contemporánea.

Resumen de La carretera de Cormac McCarthy

En un mundo post apocalipsis en la que todo es desolación y un frío glacial, un padre y un hijo intentan sobrevivir iniciando un viaje hacia el sur.

En su viaje, además de unas bajas temperaturas mortales, se encuentran cadáveres pero también personas vivas que han optado por la violencia y el canibalismo. A pesar de esto, el padre intenta contagiar a su hijo la esperanza de seguir con vida y no caer en la maldad como medio de supervivencia, recordándole siempre que ellos son «los buenos» frente a «los malos». El niño mantiene así una gran empatía y predisposición a ayudar incluso a los que no lo merecen.

Por suerte, en el viaje también dan con lugares como casas abandonadas, búnkers o estaciones de servicios en los que encuentran algo de comida y provisiones para seguir con vida.

A las dificultades y retos en el camino se le une el hecho de que el padre está gravemente enfermo con una tos que es cada vez más intensa. Llega un punto en el que empieza a escupir sangre, lo que marca el final de sus días. El niño es consciente de que a su padre le queda poco tiempo y que avanzar les resulta cada vez más complicado.

Finalmente, el padre muere una noche mientras su hijo, sabiendo que esa sería la última, duerme abrazado a él. Por suerte, un hombre desconocido pero también de «los buenos» da con el niño y le invita a irse con él y con un grupo de supervivientes que le cuidarán y protegerán como hizo su padre.

El hijo, tras despedirse de su padre, acepta la invitación y continúa un viaje que no llegamos a saber cómo ni cuándo acaba.

La carretera Cormac McCarthy: resumen por capítulos

La carretera es una novela post-apocalíptica que sigue a un padre y a su hijo en su viaje a través de un mundo devastado. A continuación, se presenta un resumen de los puntos clave de la historia en lugar de uno capítulo por capítulo, ya que la novela no se divide en capítulos tradicionales.

Introducción al mundo devastado

En un mundo post-apocalíptico, un padre y un hijo deciden viajar hacia el sur, pues donde se encuentran en ese momento el frío va a empezar a ser insoportable y mortal.

Durante este primer día de trayecto dan con una estación de servicio abandonada en la que consiguen algunos suministros.

Gracias a la descripción que el autor hace del paisaje, somos conscientes del precio de ese apocalipsis: espacios totalmente cubiertos de ceniza y abandonados, donde la vida consiste en protegerse de cualquier peligro desconocido que pueda acechar.

Cuando llega la noche, ambos se acuestan a la intemperie y el niño le pregunta a su padre si van a morir. La contestación es que no, que algún día morirán pero no ahora. Cuando su hijo se duerme, el padre permanece en vela vigilando. En un momento dado, dirigiéndose al cielo, maldice a alguien al que no puede ver.

Al día siguiente emprenden de nuevo su viaje, encontrándose por el camino varios cadáveres y también algún lugar, como un supermercado, en el que logran dar con algo de alimento o provisiones. Los días y las noches son cada vez más duras, sobre todo porque el padre, aunque no se lo comunica a su hijo, empieza a tener visiones en las que ve a su mujer.

En el final de esta primera parte el narrador nos cuenta que en esos años tras el apocalipsis la carretera estaba llena de grupos como el de nuestros protagonistas. Gente protegida con mascarillas y tratando de sobrevivir llevando sus pocas pertenencias en un carrito de supermercado.

Recuerdos del pasado

Padre e hijo continúan hacia el sur, con cada vez menos comida y con el reto de tener que atravesar las montañas, en las que se ven algunos incendios activos como señal de que ha pasado más gente por ellas.

El padre sigue imaginando y viajando al pasado con su esposa. Se produce entonces un flashback narrativo en el que se describe lo siguiente:

«Personas sentadas en la acera al amanecer medio inmoladas y humeando en sus prendas de vestir. Como frustrados suicidas sectarios. Otros vendrían a ayudarlos. Antes de transcurrido un año había incendios en las montañas y cánticos delirantes. Los gritos de los asesinados. De día los muertos empalados en estacas a lo largo de la carretera»

Lucha por la supervivencia

Vuelve la narración al presente, en el que padre e hijo cruzan las montañas con muchas dificultades, pues el terreno es bastante impracticable, con multitud de árboles caídos y nieve. Tras cuatro días de frío, logran llegar a un pequeño oasis en el que hay una cascada y hongos de los que alimentarse. No obstante, el padre decide no permanecer demasiado tiempo allí pues esos «lujos» podrían atraer a otras personas y es mejor evitar cualquier contacto.

El padre saca entonces un mapa para planificar el recorrido. Le explica a su hijo, que nos enteramos de que ha nacido tras el apocalipsis, que el territorio antes estaba dividido en estados.

Siguen caminando por el bosque, en el que se encuentran de nuevo múltiples cadáveres e incluso a un hombre moribundo por la acción de un rayo. Esta imagen deja intranquilo al hijo, que cree que podrían haberlo ayudado.

Hay un nuevo flashback al pasado. En este salto temporal se nos explica que la mujer estaba embarazada del niño cuando se pararon los relojes y se fue la luz. En otro flashback se describe la escena en la que la madre decidió suicidarse, sin ni siquiera despedirse de su hijo, porque sabía que estar viva implicaría sufrir violaciones.

La ausencia de civilización

De vuelta en el presente, los protagonista siguen caminando. El padre intenta entretener y proteger a su hijo, que manifiesta echar de menos a la madre y desear estar con ella.

Una noche el padre se despierta tosiendo sangre. A los pocos días, se despierta también de golpe, pero esta vez al escuchar ruidos. Con su pistola en mano y bien alerta, descubre que  los ruidos proceden de un camión y de unos hombres que bajan de él. Uno de ellos ve al padre y al hijo y se acerca a ellos.

El padre amenaza con disparar al desconocido si no le cuenta si tienen municiones y a dónde se dirigen. El hombre no le responde, pues sabe que el padre no le disparará ni gastará una bala con él. Lo único que le dice es que pueden unirse al clan, donde no les faltará comida.

El padre no se deja engañar pues sabe que en realidad son caníbales, pero el desconocido no pierde tiempo y se lanza a por el niño, poniéndole un cuchillo en la garganta. El padre reacciona rápido, dispara a la cabeza del desconocido, coge a su hijo y sale corriendo con él.

Siguen por el bosque en una huida no solo de los hombres del camión sino también del frío. La tos del padre es cada vez peor.

Encuentros con más supervivientes

Cuando se aseguran de que los hombres del camión se han ido, padre e hijo vuelven al bosque para recuperar su carrito de la compra. Efectivamente los del camión eran caníbales, pues además de saquear el carrito han dejado algunos huesos humanos por la zona.

El hijo está asustado, pero el padre intenta consolarle haciéndole una flauta de madera y diciéndole que todo irá bien.

Siguiendo su camino encuentran más señales de vida, como una hoguera medio apagada o el sonido del ladrido de un perro. No obstante, no llegan a ver a nadie, solo algunos objetos abandonados que cogen para seguir sobreviviendo.

Sin embargo un día el hijo ve a un niño de su edad a lo lejos, pero cuando corre hacia él lo pierde de vista. El padre le riñe por haber hecho eso, ya que cree que todo han sido imaginaciones suyas y estas podrían haberle puesto en peligro.

En otra ocasión el padre se da cuenta justo a tiempo de que, tras ellos, avanza otro grupo. Se esconde con su hijo para que no les descubran, ya que se trata de un clan peligroso en el que, tras las personas que se distinguen como líderes, caminan esclavos y mujeres.

Cuando ya están a salvo y el grupo ha pasado, padre e hijo continúan su viaje. Cada vez hace más frío y la salud del padre es peor.

La gran nevada

La nevada es cada vez mayor y caminar es difícil. En consecuencia, el padre y el hijo deben abandonar el carrito y quedarse solo con lo imprescindible.

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Un día el padre detecta huellas en la nieve y, por si fueran de los malos, tapa las suyas y las de su hijo para no ser descubiertos. Suben a lo alto de un montículo para observar y ven a lo lejos a dos hombres.

La situación se vuelve crítica para los protagonistas, que llevan días sin comer. Entonces, descubren una casa abandonada. El padre rompe la cerradura de la puerta que lleva al sótano por si allí hubiese comida, pero solo encuentran cuerpos amontonados de cadáveres y personas moribundas, así que asustado coge a su hijo y sale corriendo, desoyendo los gritos de ayuda de a quienes deja atrás.

Ya lejos de la casa se esconden cuando ven a a cuatro hombres y dos mujeres acercándose. El padre le da la pistola a su hijo y le recuerda que, si le capturan, tiene que suicidarse. Pasado el peligro, salen de su escondite, pero la noche se ha echado encima y además sospechan que los seres humanos del sótano han podido salir, por lo que intentan escapar a oscuras de un peligro que no saben ni siquiera dónde está.

A la mañana siguiente, el padre descubre otra casa abandonada. En esta encuentra algo de alimento en forma de polvos para saborizar refrescos y algunas manzanas. Con esto consiguen alimentarse y saciar el hambre.

Durante la noche el hijo le pregunta al padre si las personas del sótano eran caníbales. El padre se lo confirma y le promete que ellos son de los buenos y nunca caerán en matar y comerse a otros humanos.

El búnker salvavidas

El padre sospecha que, si no encuentran comida pronto, morirán. Por suerte, dan con un cobertizo bajo cuyo suelo hay, invisible entre la hierba, una puerta cerrada. A pesar del peligro de volverse a encontrar con una banda de caníbales allí encerrada, el padre abre la puerta y descubren un búnker sin usar, lleno de comida y de objetos de supervivencia (armas, jabón y hasta unas camas en las que pasan la noche).

Gracias a lo bien provisionado que estaba el búnker, el padre y el hijo se despiertan descansados y pueden hacerse un gran desayuno e incluso lavarse y cambiarse de ropa. El niño pregunta cuánto podrán quedarse ahí y el padre le responde que no demasiado porque es peligroso.

Solo se quedan un día más en el búnker disfrutando de sus comodidades. No obstante, como encuentran un carrito, lo llenan de todo lo que queda ahí abajo antes de abandonar el lugar.

Cuando empiezan a caminar (el padre calcula que están a unos 300 kilómetros de la costa), pronto divisan a lo lejos los restos de una ciudad calcinada. Cuando se paran a descansar el hijo le pregunta al padre cuál es su objetivo a largo plazo, pero el hombre no sabe qué contestarle, pues la única meta es a corto plazo y es superar cada día con vida.

Un nuevo acompañante

Un día, mientras caminan, el padre y el hijo ven a un hombre anciano. Cuando certifican que no supone un peligro, el padre accede a la petición de su hijo de darle algo de comida y dejarle acampar con ellos esa noche.

El anciano dice llamarse Ely y ha conseguido medio sobrevivir diciendo que tiene 90 años, aunque tanto su nombre como su edad son datos falsos. El padre conversa con él sobre el estado del mundo y la desolación imperante.

A la mañana siguiente, y tras darle algo de comida, el padre y el hijo se despiden de Ely.

Más retos en el camino

Los días pasan y la salud el padre empeora, pero aún les quedan dos o tres semanas para llegar a la costa.

En otra ocasión tres hombres armados con trozos de tubería saltan a su encuentro y les preguntan qué tienen en el carrito. El padre les amenaza con la pistola y consigue que les dejen en paz. El problema es que avanzar con el frío y la nieve es cada vez más complicado y no encuentran refugio, por lo que deben dormir poco y a la intemperie.

Una mañana el padre se despierta con una fuerte fiebre que asusta a su hijo y les impide seguir avanzando durante unos días. Cuando se recupera, continúan el camino no sin antes comprobar el padre la situación: no se ven señales de humo desde lo alto de la colina en la que se encuentran.

La falta de moralidad en el apocalipsis

El camino resulta cada vez más duro por las condiciones, por la enfermedad del padre y por los cadáveres que se encuentran, aunque el hijo parece no alertarse ya.

Ambos protagonistas coinciden en que se sienten vigilados, por lo que extreman la precaución. Una noche, mientras el hijo duerme, el padre ve pasar a tres hombres y una mujer embarazada.

Al día siguiente ven humo saliendo de un punto y se acercan con cuidado. Cuando ven que no hay nadie se acercan más para ver qué se está cocinando: es el cuerpo de un bebé. El niño se tapa la cara y el padre le pide disculpas por no haberse dado cuenta antes y no haber evitado esa escena. Le dice además que, si hubiesen podido salvarlo, lo habrían hecho y habrían viajado con él, pero que ya era tarde.

Provisiones en el camino

Unos días después, tras días sin comer, dan con una casa en la que encuentran algunas latas de comida viejas, pero suficientes y necesarias para alimentarse. Como el estado de la casa es relativamente bueno y hay ropa y algo de comida, deciden quedarse cuatro días.

Pasado este tiempo, siguen caminando y llegan a un pueblo. En la tienda de alimentación de este cogen algo de gasolina, pero ya no hay nada de comida y la que habían cogido de la casa se está acabando. No obstante, sacan fuerzas para continuar su viaje.

Finalmente, llegan al mar. Sin embargo, sus aguas no son azules. Sentados en la orilla, el hijo le pregunta al padre qué hay más allá del océano, a lo que el padre no sabe qué contestar. Entonces, el niño pide permiso para bañarse a pesar de lo fría que estará el agua. Cuando sale y su padre lo arropa con una manta llora, aunque no dice por qué.

El campamento en la playa

A la mañana siguiente salen a explorar la playa y encuentran un barco abandonado. El hombre, aprovechando que la marea no es alta, nada hacia él mientras su hijo espera fuera con la pistola para protegerse si fuese necesario. Dentro de la embarcación no hay demasiadas cosas, pero sí las suficientes (una caja de herramientas y algo de comida y ropa) para sobrevivir unos días más.

Durante la cena el niño se da cuenta de que se ha dejado la pistola sobre la arena. El padre le dice que no pasa nada y, a pesar de la noche oscura, vuelven al lugar y encuentran la pistola. Luego vuelven a su campamento, donde pasan la noche escondidos y fuera de la vista de cualquier que pudiese llegar a la playa.

A la mañana siguiente continúan descargando el barco y sacan un botiquín y una pistola de bengalas que, aunque la guardan como protección, utilizan para enviar una señal esa noche por si acaso. Cuando el hijo le pregunta al padre quién podría ver esa bengala este le contesta que quizá Dios, pero nadie más.

Mientras, la salud del padre empeora cada vez más.

El ladrón y la compasión

El niño cae también enfermo y los medicamentos del botiquín, que están caducados, no sirven de mucho. Afortunadamente, termina recuperándose, aunque la fiebre le ha causado amnesia y no recuerda nada de esos días en los que ha estado al borde de la muerte.

Como en el campamento de la playa están bien, padre e hijo se quedan allí, yendo cada día a explorar por si pudiesen encontrar más barcos con provisiones.

Sin embargo, un día ven unas huellas y confirman su mayor miedo: hay alguien más por ahí que ha descubierto su campamento. Cuando llegan a él, todas sus pertenencias han sido robadas. No obstante, descubren más huellas y las siguen para dar con el ladrón: un hombre sin dedos en una mano. Dan por hecho que formaba parte de alguna comuna de «los malos» y fue desterrado.

El hijo le pide a su padre que no mate al hombre y no lo hace, pero le hace quitarse toda la ropa para que se quede sin nada y muera de frío. Lo dejan ahí, pero el niño, llorando, insiste a su padre para regresar y no dejar que el ladrón, por mucho mal que les haya intentado hacer, muera por su culpa. El padre acepta volver a donde lo han abandonado, pero cuando llegan no hay nadie, así que dejan su ropa en medio de la carretera y se van. El hijo está convencido de que han matado al hombre, aunque su padre no haya disparado.

La enfermedad y la desesperanza

Deciden entonces seguir caminando por la carretera, ahora que ya han recuperado sus cosas, y dejar atrás la playa. Cuando llegan a lo que era un pueblo alguien los dispara con flechas. El padre, herido en una pierna, usa el lanza bengalas para protegerse y da a su atacante, que disparaba desde lo alto de una casa. Entra entonces el padre a la casa y descubre al arquero siendo sostenido (no se sabe si vivo o muerto) por una mujer. Antes de irse y abandonar allí a la pareja explora el lugar por si hubiese algo de valor, pero no encuentra nada.

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Cuando sale su hijo lo espera y juntos acampan en el pueblo para pasar la noche. La relación es tensa entre padre e hijo, pues este último no ha vuelto a  hablar ni a colaborar en nada, ni siquiera en curar la pierna de su padre. Tras la insistencia de su padre termina hablando, pero solo para decirle que sabe lo de su tos, aunque intente esconderlo.

Dos días después, con la pierna ya recuperada y más o menos cicatrizada, los protagonistas continúan su camino. El problema es que, aunque la pierna está mejor, la tos del padre es cada vez peor, viene acompañada de sangre y no le permite casi andar.

La última noche

Tras varios días de viaje el padre y el hijo llegan a una ría que no pueden cruzar, pues el puente se ha derrumbado. No saben qué hacer, así que por el momento acampan para descansar.

Al día siguiente deciden seguir campo a través. Cuando paran por la noche, el niño es entonces consciente de que las horas de vida del padre parecen estar contadas y que esa será la última noche que pasen juntos.

El niño intenta proteger al padre y coloca una lona a modo de tienda de campaña, pero su padre le pide que no le tape el cielo, que quiere verlo. Le dice también a su hijo que debe encontrar el fuego interior y seguir el solo. Este contesta que no se siente preparado y le pide a su padre que no lo deje, que prefiere irse con él y no terminar perdido como aquel niño que vieron.

Los protagonistas duermen abrazados pero, cuando el niño despierta, siente el cuerpo de su padre frío y tieso. Muerto. Tras varios días llorando junto al cadáver de su padre, decide continuar el viaje por la carretera. Entonces, escucha un ruido y, pistola en mano, se pone en guardia.

Un final abierto

El ruido venía de un hombre que no tarda en ver al niño. Él también va armado, pero no amenaza de ningún modo al chico, solo le pregunta dónde está su padre. Cuando el niño le responde que ha muerto, el hombre le asegura que es de los buenos, que puede dejar de apuntarle con la pistola e irse con él. Al parecer tanto él como su grupo llevan tiempo siguiendo a los protagonistas, valorando si ofrecerles unirse a ellos o no. El niño, ahora que su padre está muerto, solo puede elegir entre morir o intentar sobrevivir con esa nueva «familia» en la que el hombre le asegura que no comen personas y que hay otros dos niños.

Antes de unirse al resto del grupo el hombre acompaña al niño al lugar donde ha dejado el cadáver de su padre. Lo dejan cubierto y el niño llora una vez más su muerte para despedirse de él antes de coger todas sus cosas e irse con el hombre.

Cuando llega al grupo una mujer lo recibe con un abrazo.

El narrador concluye la historia contando que el niño, en lugar de hablar con Dios como hacían en su grupo, hablaba con su padre, pues es a lo que estaba acostumbrado.

Personajes de La carretera de Cormac McCarthy

Aunque padre e hijo se encuentran con varios personajes a lo largo de su viaje, estos no son demasiado relevantes para la historia. Los protagonistas son ellos dos y la relación de supervivencia, amor y protección que se establece entre ambos.

Como dato importante, mencionar que ningún personaje tiene nombre (ni siquiera los protagonistas), a excepción del viejo Ely, que confiesa que ni siquiera es su nombre verdadero. Lo mismo ocurría en Bodas de sangre de Federico García Lorca.

Esta ausencia de nombres puede ser una estrategia del autor para mostrar cómo esta es una historia sobre la humanidad y sobre la supervivencia en un momento en el que cómo te llamas da igual.

  • El padre: su objetivo no es tanto sobrevivir él sino lograr que su hijo sobreviva. Hace todo lo posible para protegerlo y por eso mantiene una actitud suspicaz. No se fía de nadie ni se acerca a ningún superviviente, siempre alerta por si pudiesen ser de «los malos». Por esta razón discute a veces con su hijo: esa sospecha constante le lleva a no mostrar empatía ni ofrecer ayuda, siendo capaz de dejar a alguien morir.
  • El hijo: no conoce la vida antes de la catástrofe, lo que hace aún más increíble que su actitud sea tan empática y benévola. Demuestra siempre una gran humanidad que choca con el mundo en el que le ha tocado vivir. Esa bondad también queda reflejada, aunque de manera más negativa, es su confianza en los seres humanos que, en un entorno tan violento, puede no ser la mejor herramienta de supervivencia.

La carretera de Cormac McCarthy: comentario de texto

La novela es una exploración sombría de la supervivencia humana y la relación entre un padre y su hijo en un mundo desolado y brutal. La historia es tanto desgarradora como conmovedora, y plantea preguntas sobre la naturaleza humana y la importancia de la esperanza en tiempos oscuros.

Cormarc McCarthy publicó la novela en 2006 (con Alfred A. Knopf como editor), dando así vida a una historia que le valió un Premio Pulitzer (2007) y el Premio Ignotus (2008) y que fue también llevada a la gran pantalla en 2008.

La obra narra los retos a los que se enfrentan un padre y un hijo que tratan de huir del apocalipsis. Un apocalipsis que llegó por una causa no especificada pero que ha derruido no solo ciudades, sino también la civilización (entendiendo esta como un sistema regido por unas normas éticas).

Uno de los aspectos más comentados y destacados de la novela es su estilo narrativo. McCarthy narra y describe la realidad que se encuentran los protagonistas. Hace así un cruento retrato de la desesperación y desolación que reina en su viaje y en sus corazones. Para ello utiliza frases cortas que dan una sensación de intensidad, de inmediatez y de un peligro constante, contagiando al lector esa sensación de que el tiempo se escapa y solo queda sobrevivir.

Los temas centrales de La carretera

Como tema central destaca esa lucha constante por la supervivencia y la necesidad de mantener una esperanza cuando nada ni nadie anima a ello. A pesar de todo, padre e hijo tratan de seguir viviendo y de hacerlo de acuerdo a sus propios valores, sin hacer daño por hacer y sin responder con crueldad al mundo que les rodea. Aunque en ocasiones el padre tome la decisión de matar o dejar morir, lo hace siempre como último recurso y priorizando su protección y la de su hijo. En momentos en los que muestra menos humanidad, su hijo actúa como un ancla y le recuerda lo que es ético y dónde está la barrera entre el bien y el mal.

Es en esas escenas en las que los protagonistas se enfrentan a dilemas éticos que McCarthy demuestra de nuevo su arte literario y su capacidad de narrar desde lo profundo.

La suma de todos estos elementos hace de La carretera una novela impactante que deja huella en los lectores que llegan a ella. No por ser apocalíptica y estar la muerte muy presente resulta menos cautivadora, evocadora y desafiante. Además, el final abierto parece tenderle la mano al lector para que, igual que ha hecho planteándose cada dilema ético, saque sus propias conclusiones y reflexione sobre lo narrado.

Por qué leer La carretera de Cormac McCarthy

Muchas personas escuchan la palabra «post apocalíptico» y categorizan una novela, entendiendo que si ese género que mezcla el realismo con la ciencia ficción no les gusta una obra como La carretera tampoco lo hará.

Sin embargo esta narración de Cormac McCarthy (u otras como Ensayo sobre la ceguera de José Saramago o El señor de las moscas de William Golding) nos enseñan que es en esos entornos catastróficos donde los grandes autores profundizan en temas como el amor, la esperanza, el miedo o la supervivencia. Temas que, aunque no vayamos a vernos nunca en situaciones límite, forman parte de nuestra humanidad y de nuestro día a día.

Leer La carretera es entrar en el juego narrativo y enfrentarse a múltiples dilemas que nos llevan a reflexionar sobre nuestra propia moralidad. Nos coloca constantemente en ese «qué haría yo», planteándonos cientos de cuestiones y haciéndonos conectar con la lectura a un nivel muy profundo.

Preguntas y respuesta sobre La carretera de Cormac McCarthy

Si tienes un examen sobre la novela La carretera o simplemente quieres adquirir un conocimiento más profundo de esta obra de Cormarc McCarthy, esta sección de preguntas y respuestas te será de gran ayuda.

Contexto y ambientación

Describe el contexto y la ambientación de la novela La carretera de Cormac McCarthy

La carretera se desarrolla en un mundo post apocalíptico en el que los escenarios descritos son sombríos y oscuros. No existe ya la civilización, sino que reina la devastación, la desesperación y la violencia. Los protagonistas solo se encuentran ciudades destruidas.

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Además, el cielo está permanentemente cubierto por nubes y ceniza, por lo que siempre hace frío y el tiempo parece no avanzar.

¿Dónde se desarrolla la historia de La carretera y cómo influye este entorno en la trama y los personajes?

No se especifica en qué lugar se encuentran exactamente los personajes, pues cualquier señal de lo que había antes ha sido destruida. Esto ayuda a transmitir al lector la universalidad de la situación.

No obstante, existen algunas referencias que hacen pensar en el país de Estados Unidos (por eso la película también fue rodada entre Pensilvania, Luisiana y Oregón).

En cualquier caso, el ambiente de desolación oprime física y emocionalmente a los personajes. Lo sienten en las dificultades que tienen para andar o respirar, pero también en la continua sensación de estar amenazados.

Temas y mensajes

Analiza el tema principal que aborda la obra La carretera y cómo se desarrolla a lo largo de la narración.

El tema principal de la novela es la supervivencia, que queda reflejado en el viaje de padre e hijo y los retos a los que se enfrentan.

Estos retos son la necesidad de encontrar recursos y no morir de hambre o frío, la lucha por defenderse y adaptarse a las amenazas y peligros y, sobre todo, la importancia de la esperanza como único hilo al que agarrarse. En el caso de los protagonistas esa esperanza es llegar a la playa. Cuando llegan y nada cambia y la desolación continúa, la esperanza vuelve a ser clave.

Examina el papel de la esperanza y la desesperación en La carretera. ¿Cómo se representan estos conceptos a lo largo de la narrativa y qué mensaje transmiten?

La esperanza en La carretera es aquello que mueve al padre y al hijo. Es esa esperanza la que les anima a seguir hacia adelante bajo la promesa de, quizá, encontrar un lugar en el que vivir. Los sitios en los que acampan (sobre todo algunos como el búnker) dan fuerza a esa esperanza.

La desesperación por su parte también está omnipresente en la novela y se contrapone a la esperanza. Por cada rayo de esperanza, hay un reto que les sume en la desesperación (como los encuentros con caníbales), haciendo que ambas fuerzas se enfrenten durante toda la narración.

Discute el tema de la moralidad en La carretera. ¿Qué dilemas éticos enfrentan los personajes y cómo toman decisiones en un mundo postapocalíptico?

La moralidad es otro tema central en La carretera. Los protagonistas se enfrentan en varias ocasiones a decisiones que ponen en jaque su moralidad. Deben elegir entre su supervivencia y «lo correcto», un concepto muy abstracto en un mundo en el que ya no hay una civilización que establezca qué está bien y qué está mal.

A pesar de ello, el hijo (el padre también pero en menor medida) intenta mantener esa bondad y esa moralidad. Lo hace planteando en voz alta esos dilemas (como si están robando cuando se llevan algo de una casa abandonada). El padre no desoye esos planteamientos, lo que indica que él tampoco ha abandonado su moralidad y que se esfuerza por ser fiel a sus principios y, por ejemplo, no caer en el canibalismo.

¿Cuál es el significado del final de La carretera y cómo se relaciona con los temas explorados en la obra?

A lo largo de la novela Cormac McCarthy comparte con el lector los dilemas de los protagonistas, llevándonos a hacer una reflexión propia sobre qué haríamos y cómo de fieles seríamos a nuestros principios. Nos hace pensar por lo tanto en la moralidad dentro de la supervivencia y si es posible que ambas convivan.

El final de algún modo extiende esa reflexión, pues no es un final cerrado. Lo último que se narra es que el hijo se va con un nuevo grupo que esperamos (pero no sabemos con certeza) que esté formado por gente buena. Por lo tanto esta conclusión ambigua nos lleva a  hacernos más preguntas, como si el niño seguirá fiel a sus principios y sujeto a la esperanza.

Personajes y relaciones

Explora y analiza el vínculo entre el padre y el hijo en La carretera. ¿Cómo se muestra este vínculo a lo largo de la historia y qué importancia tiene en la trama?

La novela no se puede entender sin el vínculo emocional que hay entre padre e hijo. Sin él no habría esperanza ni habría supervivencia, pues el único objetivo del padre y la única razón por la que sigue adelante es proteger a su hijo y evitar que su humanidad pueda ser dañada de un modo u otro.

Además de la protección, el vínculo también toma forma de enseñanza, aprendizaje y amor incondicional.

¿Qué evolución experimentan los personajes principales de La carretera a lo largo de la narrativa?

El niño, aunque no pierde su bondad y su humanidad, evoluciona en cuanto a supervivencia. Al principio de la novela no es capaz de ver lo aterrador y peligroso de lo que están viviendo. Sin embargo, cuando se acerca el final de la novela y a pesar de su juventud, empieza a desprenderse de la protección paterna aunque sin abandonar su compasión y empatía.

Por su parte el padre también evoluciona. Según avanza la historia vemos una mayor humanidad, mientras que al principio se presentaba como un hombre de mente fría y solo guiado por el espíritu de supervivencia. Es más adelante cuando entendemos que todas sus decisiones y acciones están movidas por el amor hacia su hijo.

¿Cómo se representan los personajes secundarios en La carretera y qué papel desempeñan en la historia?

Los personajes secundarios de La carretera son escasos y su aparición es momentánea.

Solo la madre (mencionada en varias ocasiones) tiene un papel más relevante, ya que es de algún modo la que conecta al padre con el pasado y la esperanza.

En cualquier caso, todos los secundarios ayudan a reforzar la trama y la ambientación de la novela. Sin ellos aspectos como el peligro o la desolación no se entenderían, pues escenas como las de las personas encerradas en el sótano son muy impactantes para el lector, igual que la del grupo de caníbales y sus esclavos. Por supuesto, sin esos personajes tampoco podrían haberse explorado temas como el de la compasión.

Estilo y técnica literaria

Analiza el estilo de escritura de Cormac McCarthy en La carretera. ¿Qué características literarias o recursos utiliza el autor y cómo contribuyen a la atmósfera y el significado de la obra? Explora el simbolismo presente en La carretera y cómo contribuye a la comprensión general de la obra.

El estilo de escritura de Comarc McCarthy en La carretera se caracteriza por una prosa minimalista, directa y llena de frases cortas que ayuda a crear una atmósfera sombría y desoladora.

En un nivel más profundo, podríamos decir que su estilo se centra en hacer descripciones objetivas y cruentas, en las que no hay palabras que puedan expresar algo más que desolación.

El lenguaje por tanto es desgarrador no solo por las palabras utilizadas, sino por cómo las utiliza. Por ejemplo, los diálogos son escasos y cuando se producen están conformados por frases muy cortas y que por eso mismo impactan al lector.

En cuanto a la simbología, destaca especialmente la carretera como una representación del viaje emocional, incierto y peligroso que viven los personajes. También aparecen recurrentemente el fuego como una imagen de la destrucción y la oscuridad como un símbolo de la desesperanza.

Relevancia y crítica literaria

Reflexiona sobre el impacto y la relevancia de La carretera en la literatura contemporánea.

La carretera es una novela mundialmente reconocida y que ha sido encumbrada como una obra maestra, sobre todo dentro de la literatura de género apocalíptico y de distopía.

Los críticos destacan de ella el arte literario de su autor y la profundidad con la que este trata temas existenciales y universales como son la moralidad, la supervivencia o la relación padre-hijo. Es por ello que la novela ha recibido varios premios y ha sido también adaptada a la gran pantalla.

¿Por qué crees que esta obra ha sido ampliamente estudiada y analizada?

Hay muchas razones por las que La carretera ha sido estudiada y analizada. Algunas de estas razones son: la profundidad con la que el autor reflexiona sobre temas universales, el estilo narrativo y descriptivo con el que lo hace y el final abierto que, como es lógico, da lugar a muchas interpretaciones.

 

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