Resumen de «Un viejo que leía novelas de amor» de Luis Sepulveda

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La novela Un viejo que leía novelas de amor, del autor Luis Sepúlveda (4 de octubre de 1949, Chile – 16 de abril de 2020, España), es una narración sobre la naturaleza y el hombre. El equilibrio entre ambos elementos es básico para la supervivencia de todos los seres, algo que los colonos que invadieron los territorios indígenas no entendieron.

Las consecuencias de esta apropiación del terreno y de la aniquilación de las tradiciones quedan perfectamente retratadas por Sepúlveda en las pocas hojas de este libro (apenas tiene 150).​

Un viejo que leía novelas de amor: resumen

La historia comienza con la presentación de un viejo que lleva años viviendo en la aldea indígena de El Idilio. Este señor llegó hace años con su mujer, que ya murió, y ha vivido la evolución del poblado, donde antes la cultura shuar lo era todo. Sin embargo, la llegada de los colonos ha causado estragos en la tradición.

Este viejo está obsesionado con la lectura y la escritura, hasta el punto de que dedica sus ratos de aburrimiento a leer novelas de amor. Es la única manera que tiene de evadirse y no sentirse tan solo.

Un día los shuar traen un cadáver de un hombre blanco. El alcalde colono de la aldea (convertida ya casi en un Estado) culpa de la muerte a los shuar. Por suerte, el viejo está cerca para indicar que las heridas del hombre blanco había sido claramente infligidas por una tigrilla. En la mochila descubren que tenía pieles de crías de tigre, lo que explicaría porque fue atacado por la madre.

El animal depredador sigue asesinando a hombres, cuyos cadáveres aparecen poco a poco. Esto representa cómo han cambiado las cosas. Anteriormente los humanos vivían en paz con la naturaleza, solo cazando cuando era necesario. El hecho de que ahora se mate a animales para conseguir sus piele o por ocio, está extinguiendo a muchas especies. Y las que quedan se enfrentan a los humanos.

Organizan por tanto una cacería para recorrer la selva, encontrar a la tigrilla y matarla, ya que es la única forma de frenarla. A la expedición van varios colonos, el alcalde (que demuestra no tener ni idea de cazar) y el viejo, un gran cazador en su juventud. Finalmente, es el protagonista el que se queda solo para enfrentarse a la tigrilla.

Animal y humano se enfrentan en una lucha donde la paciencia es clave. Cuando el animal se decide a atacarle y lo considera ya una presa fácil, el viejo le dispara y la mata.

Durante la novela, además del desarrollo del argumento de la tigrilla, aprendemos sobre la cultura de los shuar gracias a los recuerdos del protagonista.

Un viejo que leía novelas de amor: resumen por capítulos

Como es muy común en los autores hispanoamericanos, en Un viejo que leía novelas de amor hay saltos temporales y personajes y elementos que se mezclan entre ellos. Por ello, para escribir un resumen de este libro con el que puedas entender el argumento, hemos decidido sintetizarlo capítulo por capítulo.

Qué ocurre en el capítulo I

La novela comienza en El Idilio, un pueblo perdido en el río Amazonas. La primera escena describe a un dentista, Rubicundo Loachamín, que realiza un trabajo delante de todo el mundo mientras critica al gobierno. Sabemos que este hombre llega al pueblo amerindio (indígena) gracias a El Sucre, una caja flotante a combustible que cruza el río para que la civilización llegue a la aldea global.

Entre la gente que mira al experto en odontología están los jíbaros. Bajo este nombre se designa a las personas indígenas shuar que no han adoptado las costumbres de sus invasores españoles.

Rubicondo, que ya ha acabado su trabajo, espera a la llegada del barco que lo regrese a la civilización. Entonces aparecen unos indígenas con el cadáver de un blanco. El dentista se sienta junto a un viejo, Antonio José Bolívar Proaño, al que ya conoce. Juntos rememoran todas las extracciones que ha realizado, incluidas las de un buscador borracho.

Qué ocurre en el capítulo II

Babosa es el alcalde de la aldea amerindia, al que conocemos en este capítulo. Se nos presenta como un hombre siempre sudoroso (de ahí su apodo) y con muy mal carácter (maltrata a la indígena con la que vive).

El alcalde llega al embarcadero e interroga a los indígenas de manera violenta para saber quién ha matado al hombre blanco. El viejo toma entonces la palabra para explicar su versión; por las heridas, de zarpas, que tiene el cadáver, concluye que ha muerto por el ataque de una tigrilla. Cuando abren la bolsa del muerto descubren pieles de cría de tigre, lo que confirma que estaba cazándolas y despellejéndolas cuando la madre de los animales lo atacó como defensa. El viejo dictamina que él es el culpable de su propia muerte, ya que estaba cazando fuera de temporada y en espacios protegidos. Que haya un animal asesino suelto asusta a los shuar, que salen huyendo.

El dentista se da cuenta de que su barco no va a salir pronto. Al haber un cadáver, este debe prepararse antes de enviarlo de vuelta, lo que retrasa la partida de cualquier barco.

Rubicondo decide darle al viejo algunos de los cuentos y narraciones que llevaba. Este los recibe emocionado pues son libros de amor. En un salto temporal, el narrador nos cuenta que el viejo le había pedido al dentista que le trajese más obras literarias.

Al final del capítulo, El Sucre parte con el dentista a bordo.

Qué ocurre en el capítulo III

En otro salto temporal, conocemos la historia del viejo, que provenía de San Luis. Se casó por conveniencia para junto a su esposa, Dolores, cuidar al padre moribundo de esta. Cuando finalmente muere, los gastos del entierro son tales que pierden todos sus ahorros. A esto se le suma la presión social porque Dolores no se queda embarazada. La solución que encuentran entre sus allegados es obligar a Dolores a acostarse con otros hombres para descartar que sea un problema de su marido. Sabiendo esto, el matrimonio huye.

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En su viaje pasaron por muchos lugares de la Amazonia hasta llegar a El Idilio. Allí les entregan algo de alimento, un terreno con varias hektar (hectáreas) y herramientas para trabajarlo. No obstante, esto no es suficiente pues no saben cazar ni sobrevivir dentro de la selva, por lo que pronto enferman. Los shuar termina compadeciéndose y enseñándoles cómo es la vida allí.

Tristemente, Dolores muere de fiebres a los dos años de llegar allí. Aunque al principio la tristeza le hace odiar El Idilio, el viejo termina haciéndose a la tierra, guiándose por su instinto natural y conviviendo con los shuar.

Un día, al hombre le muerde una serpiente equis, por lo que acude a un hechicero shuar. Su salvación se entiende como un milagro de los dioses menores y es celebrada por toda la aldea. Al haber sido ya mordido y estar inmunizado, puede dedicarse a cazar serpientes y extraerles su veneno (muy útil para las farmacéuticas) sin miedo.

Al poco tiempo llega herido de bala a la tribu Nushiño, que se recupera y pronto forja amistad con nuestro protagonista.

El viejo termina adaptándose totalmente, formando parte de las tradiciones shuar.

Nos cuenta que con el tiempo la civilización (es decir, los blancos) fueron haciéndose con más y más territorio y echando a los shuar.

Cuando se da cuenta de que ha llegado a la tercera edad, el protagonista decide que quiere volver a su casa. Sin embargo, vengar la muerte de Nushiño después de que este reciba un disparo de bala, le hace permanecer algo más de tiempo en la tribu. Consigue encontrar al asesino de su amigo, que es un buscador de oro y metal, pero comete un error al matarlo. Sin querer, le dispara en la cabeza con la escopeta que llevaba el aventurero. Esto, según las tradiciones de los shuar, no daría paz al espíritu de Nushiño, que seguiría vagando por la selva.

Los shuar, al ver lo ocurrido, destierran al viejo.

Qué ocurre en el capítulo IV

Hacemos un salto hacia delante, donde se nos cuenta que el viejo terminó regresando a pesar de la prohibición. A su vuelta ha encontrado una aldea cambiada por la colonización, donde las casas de multiplican y los habitantes beben vino y otros alcoholes fuera de los ritos. Aunque les cuesta, los nuevos habitantes del pueblo terminan aceptando al viejo, ya que su conocimiento de la selva les resulta beneficioso. Y como sabe leer, incluso le dejan votar.

Un día un fraile llega a la aldea para bautizar a niños. El viejo entonces ve que tiene un libro, en concreto la biografía de San Francisco de Asís, lo que le causa mucha envidia porque él no tiene nada que leer y se aburre. Es el cura el que le habla de las novelas de amor. Emocionado, decide sacar algo de dinero cazando y vendiendo unos animales para poder cruzar el El Sucre y comprar libros en la ciudad El Dorado. En el viaje es donde conoce al dentista, que le promete que le ayudará a conseguir sus ansiados libros.

Tras más de 50 años en la selva, el viejo pisa El Dorado, que es la colonia por excelencia. Allí consigue que, a cambio de ayudarle con algunas tareas, la maestra le deje libros de la escuela. También visita por primera vez una biblioteca, lo que le asombra y le alegra. Poco a poco, va encontrando obras que le ayudan a mejorar su comprensión lectora. Además, le gustan y le hacen evadirse, sintiéndose menos solo.

Qué ocurre en el capítulo V

Cuando lee, el viejo se intenta imaginar el aspecto de las ciudades que aparecen en sus novelas (París, Londres…), pero le resulta complicado.

En un nuevo salto temporal al presente, el narrador nos traslada a la época de lluvia. Cuenta cómo el viejo ve llegar una canoa con un cadáver dentro con la garganta rajada. Este era el de un buscador llamado Napoleón Salinas, reconocible por sus dientes de oro.

Cuando el alcalde interviene, el viejo le dice que posiblemente esta muerte también sea obra de la tigrilla. Esto es peligroso pues podría significar que el animal está en esa orilla del río. Babosa sin embargo descarta esta alternativa para evitar el miedo.

Qué ocurre en el capítulo VI

De nuevo en el pasado, el narrador cuenta lo complicado que al viejo le resultaba entender lo que contaban las novelas de amor. Él no había visto nunca esos lugares ni tampoco conocía ese modo de besar o querer.

En un salto al presente, se relata una escena en la que se reparte un animal sacrificado entre los presentes. El viejo, mientras se come un trozo de hígado, reflexiona sobre qué hacer si le llaman, a pesar de su edad, para participar en la partida de caza de la tigrilla.

Volvemos al pasado a un episodio en el que el viejo recibió la visita en su choza de cuatro gringos (estadounidenses) que venían acompañados del alcalde para conocer la vida en la aldea. Quieren que les acompañe a la selva, donde pretenden conocer a los jíbaros. Sin embargo, tratan con desprecio al viejo, al que intentan comprarle el retrato de su boda. La respuesta del protagonista en encañonarlos con una escopeta, lo que le enemista con el alcalde.

A los pocos días los gringos vuelven pero falta uno de ellos. Le cuentan al viejo que finalmente realizaron la incursión a la selva, pero su guía los dejó abandonados. Entonces unos monos los atacaron para intentar quitarles todo lo que llevaban (pendientes, cámaras…) y su compañero murió. El alcalde le dice al viejo que, ya que él no quiso acompañarlos en la excursión, por lo menos vaya a la selva a recuperar el cadáver. Así lo hace, pero poco puede hacer, ya que las hormigas solo han dejado los huesos.

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Qué ocurre en el capítulo VII

En el presente, el viejo se une a la expedición que buscará a la tigrilla. Los acompaña el alcalde, que no tiene conocimientos sobre caza y hace el ridículo. A pesar de ello, mantiene su actitud autoritaria.

Durante el relevo, escuchan un ruido que parece el de la tigrilla. Cuando el alcalde apunta la linterna para ver qué es, se escuchan aleteos y caen excrementos. El viejo explica que eran murciélagos que habían salido volando por la luz, dejando caer su restos. Si Babosa no los hubiese espantado, podrían haber descubierto el paradero de la tigrilla, que estaría dormitando bajo ellos.

Siguen caminando y el alcalde vuelve a equivocarse. En esta ocasión dispara seis tiros a un animal, pero no es la tigrilla, sino un oso.

Cuando llegan al puesto de Miranda, uno de los colonos, lo encuentran muerto; otra víctima de la tigrilla. Junto a él yace otro cadáver, al que el animal atacó mientras hacía sus necesidades.

Qué ocurre en el capítulo VIII

Mientras el viejo inicia una lectura en voz alta para todos sus compañeros, que escuchan atentos y sorprendidos por las ciudades que describen, el animal vuelve a acercarse. El alcalde sin embargo pierde de nuevo una oportunidad al disparar de manera precipitada.

Finalmente, le propone al viejo que sea él solo quien se quede, ya que es el único que verdaderamente sabe cazar. A cambio le pagarán bien. El viejo acepta porque sabe que es lo mejor.

Ya solo, el viejo reflexiona sobre el miedo y sobre la caza, entendiéndola él como una lucha cargada de dignidad. Rechaza el modo de cazar de los colonos, que disparan por disparar y hacen que los animales se extingan. Él por ejemplo solo había matado a dos anacondas y siempre con causa justificada. La primera anaconda que el viejo cazó fue una porque había mordido al hijo de un colono y a la otra la mató como sacrificio para un brujo shuar.

En su memoria aparece también un episodio en el que se enfrentó a un tigrillo. El animal estaba acabando con el ganado y el viejo tuvo que ponerle remedio. Fue una lucha donde la paciencia y la inteligencia fueron claves. Tras tres días acorralándose mutuamente, el animal intentó atacarlo, aunque el protagonista fue más hábil.

Cuando amanece, prepara sus armas y cebos y empieza a rastrear las huellas que ha ido dejando la tigrilla, definiendo también su actitud por las señas de sus movimientos.

El animal empieza a hacerse ver, pero el viejo sabe que es una trampa para que se confíe. La tigrilla gana posición y se lanza a perseguir al protagonista, al que derriba de un golpe. La tigrilla con ese golpe quería que cayese junto a un macho tigre muerto para que lo rematase. Así lo hace el viejo y luego escapa pues sabe que el animal lo ha dejado vivir esta vez pero volvería a por él.

Por la noche, trata de descansar un poco escondido bajo una canoa pero sus sueños se convierten en pesadillas. Se despierta con el ruido de la tigrilla encima de su canoa. Está orinando para marcar su presa incluso antes de cazarla. Con paciencia espera hasta que nota cómo el animal trata de cavar por un costado para llegar a él. Sepúlveda describe la escena a la perfección, incluyendo suspense y emoción como si se tratase de un thriller.

El viejo dispara una primera vez con la escopeta y hiere la pata del animal. Cuando la oye quejarse y alejarse un poco, sale de la canoa para apuntar al animal. El viejo decidió disparar a la tigrilla cuando esta saltó hacia él, no antes. El depredador cae muerto.

Un viejo que leía novelas de amor: preguntas y respuestas

Contestamos a las dudas más frecuentes sobre la novela Un viejo que leía novelas de amor.

La historia de Un viejo que leía novelas de amor la relata un narrador omnisciente. Conoce todo lo que ocurre pero no participa como personaje en el acontecimiento.

Miguel Tzenke es a quien Luis Sepúlveda dedica la novela Un viejo que leía novelas de amor. Fue un dirigente indígena de la tribu shuar, el cual le transmitió mucho conocimiento para que pudiese escribir el libro.

La historia transcurre en la selva del río Amazonas, concretamente en el asentamiento de la tribu shuar.

Un viejo que leía novelas de amor: personajes

Los personajes de Un viejo que leía novelas de amor tienen unas características muy concretas que Sepúlveda sin duda aprovechó para retratar el conflicto de la novela. Por un lado encontramos a los personajes humanos (el alcalde, el dentista…) y otro otro a los de la naturaleza (los animales). Los primeros simbolizan, en diferentes medidas, la civilización y, en consecuencia, la destrucción de la naturaleza.

El personaje ficticio del viejo podría decirse que está en el limbo, ya que es un hombre pero mantiene las tradiciones que había aprendido de los shuar. Por eso es mucho más respetuoso con la flora y la fauna y no caza si no es necesario. Considera que entre sus obligaciones está la de preservar la cultura que en su momento lo acogió. Por eso no dispara como lo hace el alcalde, sino que espera con paciencia y se enfrenta a los animales desde la dignidad y la igualdad.

El alcalde diríamos que es el personaje más contrario al viejo. Por dinero hace cualquier cosa, incluso entregar permisos de caza a quien no debe o sin control alguno. Actitudes como la suya, que no es más que la prototípica de todos los colonos que arrasaron con la selva, son las que ponen verdaderamente en peligro la vida de todos.

Si tienes curiosidad sobre el aspecto que tendrían estos personajes, te recomendamos ver el casting que se hizo para la película.

Un viejo que leía novelas de amor es un libro sobre la cultura, la historia y la necesidad de respetar sin imponer. Para poder comprobar sus muchos matices, solo te queda hacer click en este hiperenlace para recibir la obra en tu casa y comenzar a leerla.

María es una filóloga con una formación académica diversa y una especialización en lenguaje, discurso y comunicación. Graduada en Lengua y Literatura Española por la Universidad de La Rioja (2013-2017), destacó con una calificación sobresaliente de 9,025. Durante su carrera, participó en numerosos seminarios y cursos, como los Seminarios de Cine y Literatura Anglo-Americana y el curso de Escritura Creativa. Su tesis final, "Forensic Phonetics and Speaker lineups: theoretical and practical approach", muestra su interés por la fonética forense y los métodos de identificación de hablantes.

María continuó su formación con un Máster en Estudios del Discurso en la Universitat Pompeu Fabra (2017-2018), donde desarrolló su tesis "El packaging como discurso: el discurso de los packs de lácteos funcionales y naturales". Este trabajo analiza cómo el empaque de productos lácteos comunica y persuade al consumidor, explorando el empaque como una forma de discurso publicitario.

Además de su formación académica, María cuenta con certificaciones en gestión de comunidades y redacción de contenido, habilidades que le permiten crear y gestionar contenidos digitales de manera efectiva. Su conocimiento en lingüística, historia, lenguas clásicas, filosofía, geografía, arte, literatura y retórica complementa su capacidad para analizar y comunicar de manera precisa y persuasiva.

Su combinación de conocimientos teóricos y prácticos, junto con su experiencia en diversos campos, hace que María aporte una perspectiva rica y multifacética a cada resumen de obra literaria que realiza.

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