Resumen del libro «La fundación» de Antonio Buero Vallejo

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La fundación es uno de los textos más aclamados de Antonio Buero Vallejo debido a su relevancia dentro de la época. Las obras de teatro y el arte del dramaturgo pueden hacer que hasta la historia más sencilla y aparentemente plana cobre vida y se llene de trascendencia. En eso, el escritor español era especialista y lo demostró con la obra que hoy comentamos.

“El tiempo somos nosotros y no es posible detenerlo.”

Buero Vallejo

La historia parte de cinco personajes que están viviendo en lo que parece un ambiente idílico. Sin embargo, pronto se descubre una verdad que tendrá al lector en vilo y que hará que la forma de ver las vidas de los personajes sea completamente diferente.

La fundación de Antonio Buero Vallejo: resumen corto

La obra comienza con la descripción de un lugar que parece idílico. Está bien iluminado y es limpio. Allí se encuentra Tomás, que llama a esta habitación “La fundación” y cree que es una residencia artística donde él y sus otros cuatro compañeros (Tulio, Max, Lino y Asel) pueden desarrollar sus proyectos creativos.

Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que lo que ve Tomás es una ilusión que él mismo ha creado para no ver la realidad: que “La fundación” es una cárcel y que él, igual que el resto, es un preso político de la dictadura.

El despertar de Tomás se va produciendo paulatinamente. Las cosas que él pensaba que estaban en la habitación van desapareciendo (como la luz, la comida abundante o el frigorífico). Se da cuenta, pues, de que en verdad está en una celda y que los encargados de “La fundación” son carceleros.

El momento más importante en la evolución de Tomás llega cuando los guardias de la cárcel entran a la celda y se llevan a un hombre que llevaba allí bastantes días muerto. Tomás cada vez está más confundido, pero termina recordando que llegó allí tras ser detenido por oponerse al régimen. Ni los proyectos artísticos ni nada es real: solo la desolación de saberse condenado a muerte.

Ya consciente de todo, Tomás intenta ayudar a sus compañeros a trazar un plan de huida, pero sus esperanzas son pronto truncadas. El primer golpe es la ejecución de Tulio, y el segundo enterarse de que Max es un traidor y que ha estado contándole todo a los guardias.

En una escena final llena de tensión, Asel, Lino y Tomás se enfrentan a Max, al que acusan de delator, justo antes de que unos guardias se lleven a Asel. Sabiendo que era su final, Asel se suicida antes de poder ser torturado o ejecutado. El siguiente en morir es Max, al que Lino, lleno de rabia, empuja barandilla abajo.

La obra acaba con Tomás y Lino siendo llevados por los guardias y sabiendo que van a ser ejecutados. No obstante, caminan felices sabiendo que morirán como valientes y víctimas de un sistema injusto. Según ellos se van, la celda vuelve a convertirse en la habitación idílica del principio; está esperando a sus próximos inquilinos.

 

La fundación: resumen por actos

 

La fundación es una obra teatral breve, pero llena de matices que merece la pena detallar. Solo así se puede entender el mundo de sutilezas que acaba desarrollando Buero Vallejo para retratar la crudeza de las dictaduras. Es por eso que, a continuación, vamos a hacer un resumen de sus dos actos, los cuales a su vez están divididos en dos cuadros cada uno.

 

La fundación: resumen del primer acto

 

Cuadro 1

 

La obra comienza en “La fundación”, un lugar descrito como cómodo y hasta cierto punto idílico. No obstante, pronto descubriremos que no lo es tanto.

Este lugar es en realidad una habitación en la que un hombre llamado Tomás barre y pone orden mientras intenta hablar con otro hombre que yace enfermo. De fondo, según dice Tomás, se escucha música de Rossini. En esta primera escena se percibe algo inquietante y surgen preguntas que no tienen respuesta, como por qué Tomás lleva sobre su ropa una etiqueta con un número.

Entra una bella y dulce joven llamada Berta, que también está “numerada”. Berta lleva consigo un ratón blanco al que dice haber llamado Tomasito. Explica que lo ha salvado de los experimentos del laboratorio. Por sus comentarios, entendemos que a Berta “La fundación” no le parece un sitio tan agradable, aunque Tomás le insiste que aquí ambos podrán desarrollar sus trabajos artísticos. Tras esta conversación, Berta se va, no sin antes insistir una vez más en el mal trato que se da a los ratones que allí hay.

Aparecen entonces cuatro hombres más: Asel, Tulio, Max y Lino. Tomás les dice que Berta puede que vuelva pronto, lo que despierta caras raras en el resto y una actitud hostil hacia cualquier cosa que Tomás dice. Empezamos a darnos cuenta de que la realidad de Asel, Tulio, Max y Lino no es la misma que la de su otro compañero. Es sobre todo Tulio el que se pone más a la defensiva cada vez que Tomás menciona algo sobre Berta, a la que ninguno ha visto nunca, o sobre la situación “no tan mala” de “La fundación”.

Asel, Max y Lino intentan limar asperezas para evitar enfrentamientos entre Tomás y Tulio. Nos damos cuenta de que lo que hacen es seguir la fantasía de Tomás, por ejemplo, preguntándole por Berta o haciendo ver que están comiendo o tomando whiskey cuando en realidad no tienen nada sobre la mesa. Sin embargo, hay un momento en el que Tomás parece volver durante unos segundos a la realidad y se da cuenta de que todo es fruto de su imaginación.

Durante la cena, los hombres hablan sobre el enfermo. Tomás insiste en que él antes ha hablado con él, pero los otros le miran extrañados; no le creen porque saben que está muerto. Tomás, sin embargo, sigue fantaseando, creyendo que entran a servirles camareros y que la comida es abundante y excelente. La realidad, la cual vemos a través de la mirada del resto, es otra bien distinta.

 

Cuadro 2

 

Tras la comida, Tomás habla con sus compañeros sobre arte. En su imaginación, todos ellos son artistas que están allí en una especie de residencia intelectual. Asel, Lino y Tulio lo miran con tristeza.

Durante la tarde, Tomás se dedica al limpiar. Hay cosas que llaman su atención y que le inquietan, como que la escoba que está usando en ese momento es peor que la que tenía por la mañana. Tampoco entiende que los encargados de “La fundación” les cierren siempre la puerta de la habitación. Luego, escucha que sus compañeros hablan sobre un plan, pero no entiende nada.

Tomás insiste entonces en hacerse una foto, pero se da cuenta de que no hay cámara y tampoco una manera de encender la luz para ver mejor. De nuevo, se choca con fragmentos de la realidad entre sus fantasías. Aunque el resto quieren contarle la verdad, Asel considera que es mejor que no.

Entonces, Tomás vuelve a fijarse en el enfermo y en el hecho de que estos días han estado comiéndose su comida porque, según sus compañeros, la dieta que le había mandado el médico era básicamente hacer ayuno. Pide explicaciones, pero nadie se las da.

Entran el encargado de “La fundación” y un ayudante. Preguntan cuánto tiempo lleva ese hombre muerto. Asel contesta que seis días. Tomás cada vez se siente más confuso. Cree que ellos son los culpables por no haberle dado de comer y echa en cara a sus compañeros que le convenciesen de ello. Tomás no sabe qué hacer y va hacia el frigorífico a coger una cerveza, pero no encuentra ni el frigo ni la cerveza. Todo está cambiando antes sus ojos y pregunta dónde están. Asel le dice que, en el fondo, ya lo sabe.

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La fundación: resumen del segundo acto

 

Cuadro 3

 

Tomás sigue despertando de sus alucinaciones. Nada de lo que pensaba que estaba en la habitación está realmente allí. Empieza a ver a los encargados como lo que son: carceleros.

Han pasado dos días desde que sacaron al muerto, y Tomás ni siquiera tiene claro qué ha pasado en ese tiempo. Sus compañeros le dicen que lo sacaron para ir al locutorio y hablar con Berta, pero ya no está seguro de que Berta exista. ¿Y si también se la ha imaginado? Sus compañeros también dudan y empiezan a sospechar. Quieren saber qué pasó en el locutorio y si verdaderamente estuvo allí. Creen que, en cualquier caso, Tomás está recibiendo un trato deferente, mientras que ellos llevan incomunicados tres días. Tampoco los han trasladado a las celdas de castigo, como debería haber ocurrido por no haber dicho nada del muerto. Empieza a ser evidente que su obsesión, por alguna razón, es ir a esas celdas del sótano.

A pesar de la insistencia de Asel, que llega a ponerse un poco violento, Tomás sigue diciendo que no sabe qué ocurrió, pero que Berta tiene que ser real. Aunque siempre ha sido el más crítico, Tulio, por primera vez, se apiada de Tomás y expresa que a veces soñar es lo único que les queda para mantener la esperanza.

El encargado abre la puerta y le ordena a Tulio que vaya con él. Todos le despiden emocionados. Saben que no volverán a verlo. Luego, se echan a dormir.

Tomás sueña que Berta aparece en la fundación. Esta le dice que está triste por los ratoncitos. De repente, se despiertan el resto de compañeros y Berta desaparece. Tomás se da cuenta de que nunca estuvo ahí. Esto le hace volver definitivamente a la realidad. A pesar de ello, los demás no pueden olvidar las sospechas que tienen de Tomás. Creen que ha estado engañándolos para escuchar sus planes y luego delatarlos.

Tomás, por fin, reconoce que están en una cárcel y que ellos son presos políticos condenados a muerte. Su delito ha sido pensar diferente, y ahora son víctimas de un régimen tirano.

En una última ensoñación, Tomás ve a Berta, que deja caer al ratoncito.

 

Cuadro 4

 

Asel quiere saber si, ahora que Tomás está despierto, recuerda qué habló con los guardias o qué pasó en el locutorio y si fue o no allí. Tomás no lo sabe, y esto le asusta.

Por megafonía, llaman a Max y anuncian que irán unos guardias a por él para llevarlo al locutorio. Esto es una buena noticia, pues implica que están levantándoles el aislamiento.

Solos en la celda, Lino y Asel le cuentan a Tomás que su necesidad de huir de la realidad le había llevado también a intentar suicidarse, pero que fue Asel quien se lo impidió y le salvó la vida.

Entonces, Tomás recuerda algo de antes de entrar a la cárcel. Todos colaboraban desde la oposición al régimen. A él un día lo pillaron repartiendo octavillas y lo sometieron a duras torturas hasta que denunció al resto. Asel le dice que ya no importa, que él mismo delató a otros bajo tortura. La realidad es que todos quieren ser leones valientes, pero solo son ratones o, mejor dicho, humanos que cometen errores, que tienen miedo y que quieren sobrevivir.

Lo que Tomás tiene también claro es que no les volvió a delatar ya en la cárcel. Sin embargo, Lino insiste: si no fue Tomás, alguien les delató para evitar que fuesen a las celdas de castigo. El plan, cuenta, era que, tras descubrir que el enfermo llevaba tiempo muerto, les llevasen al sótano y, desde allí, intentar escapar.

Lino entonces comparte con Tomás y Asel algo que lleva tiempo rondándole en la cabeza: Max es el traidor. Tanto él como presos de otras celdas lo han visto en una actitud cercana con los guardias.

Asel dice que, en ese caso, no hay tiempo que perder. De él los guardias ya sospechan, pero no tanto de Lino y de Tomás. Les explica que conoce los planos de las celdas de castigo y que, desde las celdas 14 y 15, se puede hacer un túnel que conectaría con una alcantarilla y, por lo tanto, con el exterior. Les insiste en que deben conseguir que les trasladen concretamente a esas dos celdas. Lino quiere intentarlo. Tomás duda. Asel les repite que no hay más alternativa, solo esperar la ejecución. En cuanto a Max, les pide que sean discretos y cautos. Lino opina que lo mejor sería acabar directamente con él.

Tomás reflexiona sobre que, quizá, la gente de fuera, la que es “libre” también cree estar en una fundación, en un lugar idílico que se han inventado para no enfrentarse a la realidad de la dictadura. Añade que quizá nada es lo que parece y que la cárcel tampoco es la cárcel. Temiendo que vuelva a sus ensoñaciones, Asel le explica que la única libertad es la verdad.

Vuelve a la celda Max. Lino ha preparado un plan para desenmascararle. Le dice que él también ha ido al locutorio y que no le ha visto. Le explica que también hay quien le vio en la oficina del guardián cuando se supone que estaba viendo a su madre, que había ido de visita. Añade que entre ellos hay un traidor. Max cada vez está más enfadado, pero también asustado y termina confesando que ha dicho algo, pero el resto quieren saber exactamente qué.

Sin embargo, cuando estaban a punto de hacerle decir todo, llegan unos guardias, que se llevan a Asel. Antes de irse, les dice a sus compañeros que no se preocupen, que será un interrogatorio. Luego, cuando los guardias no se lo esperan, sale corriendo y se tira por la barandilla. Muere en el acto.

El caos reina en la cárcel, y Lino aprovecha para coger a Max y tirarlo también por la barandilla. Por suerte, solo Tomás le ve. Los guardias preguntan qué ha pasado. Tomás decide que la mejor defensa es volver a parecer un loco y hace ver que sigue en su fantasía, preguntando qué ha ocurrido en “La fundación” y por qué los encargados llevan pistolas. Los guardias se creen su interpretación y también cuando les dice que Max se tiró y que nadie le empujó.

Los guardias se van. Lino celebra que la actuación de Tomás haya sido creíble y les haya salvado. Sin embargo, Tomás no está tan seguro, tiene la convicción de que volverán a por ellos y los ejecutarán. Se prometen que, en ese caso, aceptarán su destino y morirán igual que Asel y Tulio, como hombres valientes.

Regresan los guardias y les ordenan coger sus pertenencias y seguirles. Una señal inequívoca de que iban a morir. No obstante, lo hace contentos.

El escenario cambia una última vez y recupera el aspecto inicial, el que solo estaba en la mente de Tomás. Simplemente, se prepara para recibir a sus próximos inquilinos.

 

Personajes de La Fundación

 

Como en toda obra de teatro, Buero Vallejo sabía que gran parte del peso de la historia tenía que recaer en los personajes y en cómo estos se relacionaban entre sí y, sobre todo, con el escenario. Es por eso que uno de los aspectos que más destacan son Tomás y sus cuatro compañeros, a los cuales vamos a pasar a comentar detenidamente:

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  • Tomás: es el que lleva el peso de la trama y con el que podemos descubrir poco a poco la realidad que viven. Es, sin duda, un protagonista que sufre un gran desarrollo. Comienza siendo un personaje contemplativo y que no toma acción, simbolizando así a todos esos intelectuales que decidieron omitir la realidad de la dictadura y seguir creyendo que vivían en libertad cuando no era así. No obstante, termina recuperando la razón y superando, de algún modo, el trauma de la detención, la traición y la tortura. El dolor físico y emocional le había hecho “huir” de lo real y resguardarse en la fantasía.

 

  • Asel: aunque no vive la fantasía de Tomás, en cierto modo la favorece y, hasta que no es el propio Tomás el que empieza a abrir los ojos, se niega a decirle la verdad. Se muestra como un hombre que analiza la situación antes de actuar (por ejemplo, estudiando cuál es la estructura de la cárcel). Este análisis le lleva a tomar siempre las mejores decisiones para lograr su objetivo (ser libre). Siendo así, decide suicidarse antes de volver a ser torturado y poder decir algo que impida aún más una posible huida de sus compañeros. Es un hombre con una gran moralidad y que prioriza siempre el bien del colectivo. No obstante, nunca se consagra a sí mismo como un héroe y admite sus errores.

 

  • Tulio: en cierto modo es el personaje más contrario a Tomás. Desde el primer momento se muestra como un personaje activo y, como tal, es el que más se enfrenta a las fantasías de Tomás y se niega a favorecerlas. No obstante, antes de ser ejecutado, empatiza con Tomás y se identifica con esa necesidad de soñar para no perder la esperanza y vivir una realidad algo mejor. En este sentido, recuerda al proceso de quijotización que Sancho Panza sufre en El Quijote de Miguel de Cervantes.

 

  • Max: representa la bajeza moral de todas esas personas que traicionaron a sus vecinos, amigos y familiares para mejorar mínimamente su situación. Tal y como se explica en la obra, por un simple mendrugo de pan, Max es capaz de vender a todos los demás.

 

  • Lino: parece un hombre apático y para nada un personaje activo, aunque termina demostrando que lo es cuando, al final, toma decisiones y es impulsivo (como cuando tira a Max por la barandilla).

Como último apunte, mencionar que el espacio (la ceda) es en sí mismo un personaje. Lo mismo ocurría en La casa de Bernarda Alba o en Pedro Páramo. El modo en el que los personajes se relacionan con “La fundación” ayuda al desarrollo de la obra. Esto se ve claramente en el caso de Tomás, cuya evolución está ligada a los cambios que va sufriendo el escenario, de modo que ese escenario es a su vez un reflejo de esa evolución.

 

La Fundación: análisis de los temas principales

 

Solo leyendo nuestro resumen de La fundación, de Antonio Buero Vallejo, resulta evidente que esta es una obra de una gran complejidad temática.

Toda la historia en sí es una gran metáfora sobre la dictadura franquista en España y cómo había quienes, a veces por necesidad y por supervivencia, intentaban no ver ni reconocer la realidad.

Analizamos los temas principales de la obra con más detalle.

 

La lucha por la libertad

 

Igual que el ratón de Berta, los personajes están atrapados en una cárcel (y en un sistema) que nos les deja salir. Tomás, además, al principio de la obra también está atrapado en su propia fantasía, una que en su mente le hacía ver que estaba libre, pero que en realidad le oprimía más.

Esta idea queda clara cuando Asel le dice que solo la verdad concede la libertad. Por lo tanto, Tomás, en su imaginación, no estaba siendo libre, aunque él se sintiese así, sino que era una cárcel autoimpuesta. Salir de ella le permite ser un poco más libre, aunque resulte contradictorio.

Es siendo consciente de su realidad cuando Tomás puede tomar decisiones por sí mismo y, al final, morir como quiere morir, pero no engañado. Como Asel explica, la lucha por la libertad puede llevar a otras prisiones, pero no luchar te mantiene en la peor cárcel de todas.

 

La violencia

 

La violencia está presente durante toda la obra. Aunque al principio Tomás no es consciente de ella, siempre hay una atmósfera inquietante sobre el escenario. Primero, a través del enfermo que resulta estar muerto, y luego a través de las ejecuciones de los personajes.

Ellos viven con la amenaza de la tortura y de la ejecución. Según si los guardias les hacen salir con sus pertenencias o no, saben si regresarán o si serán ejecutados. Esa convivencia con la violencia y la muerte es, por lo tanto, notable durante toda la obra.

El conocimiento de lo que es la violencia, que todos han sufrido, les hace benévolos. Por ejemplo, todos perdonan a Tomás cuando confiesa que les delató y que por eso están en la cárcel. Entienden el sufrimiento de las torturas y reconocen que todos han hablado. Lo que no aceptan es que Max les traicione solo por mejorar su situación y priorizarse así a él (es decir, al individuo) por encima el grupo. Max elige su propia libertad (que no es tal), por encima de la del resto, y eso resulta casi más violento que cualquier otra escena.

Solo al final de la novela, cuando Lino arroja a Max al vacío, uno de los personajes hace uso de la violencia. No obstante, Tomás se lo echa en cara y el propio Lino se arrepiente.

 

La dictadura

 

Siempre como telón de fondo está el tema de la dictadura. Buero Vallejo, en esta y otras obras, siempre mostró su compromiso político y criticó, a veces de manera velada, el sistema opresor de Franco.

Los personajes están en la cárcel por sus ideas políticas y por luchar por la libertad. Quienes los tienen aprisionados, les torturan y les ejecutan, contraponiéndose a los valores de libertad, de vida y de justicia. Conviene destacar que Buero Vallejo también fue víctima de la dictadura e incluso fue condenado a muerte. Sus obras son un modo de criticar aquello que él, y tantos otros ciudadanos y ciudadanas, sufrieron.

¿Qué nos aporta la lectura de La fundación?

 

La obra de Buero Vallejo nos ofrece una mirada cruda sobre la violencia física y moral que se sufrió durante la dictadura. Además, lo hace con un tipo de obra muy visual, como si de una pintura se tratase.

Es, por tanto, una obra que nos aporta una mirada muy crítica sobre el pasado y una inmersión en la historia que sorprende la primera vez que se lee, ya que te pones en el punto de vista de Tomás.

 

Preguntas y Respuestas de La Fundación

 

La Fundación es una obra de carácter obligatorio tanto en escuelas como en universidades. Es por eso que a lo largo de sus años de existencia ha generado numerosas dudas frecuentes en cuanto a su historia y contenido. Por eso, vamos a detenernos a repasar las principales preguntas y respuestas de La Fundación y algunas cuestiones relacionadas con este título.

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¿Cómo acaba La Fundación?

 

Se acaba descubriendo que Max es el delator y, por temor a los interrogatorios, Asel se suicida. Finalmente, Tomás y Lino son llamados por los guardias para ser ejecutados, y la celda vuelve a convertirse en la fundación que Tomás había imaginado.

 

¿Qué significa el ratón de La Fundación?

 

Se trata de una metáfora en la cual el ratón sería la población oprimida, obrera y vulnerable que sufre los estragos de la dictadura.

 

¿Qué investigaba Tulio antes de entrar en la cárcel, dónde y con quién realiza estas investigaciones?

 

Tulio, junto a su novia, realizaba estudios sobre hologramas.

 

¿Quién es Antonio Buero Vallejo?

 

Es un dramaturgo español de los años 30 que vivió la represión de la dictadura franquista. Uno de los mayores representantes del teatro de la época.

 

¿Cuántos actos tiene La Fundación?

 

Tiene dos actos que, a su vez, están conformados por dos cuadros cada uno. En total, por lo tanto, hay cuatro cuadros, en los cuales el escenario y los personajes se van transformando a medida que la mente de Tomás cambia.

 

¿Qué tipo de obra es La Fundación?

 

Se trata de una obra del género dramático o teatral en la que los personajes llevan la acción y se desenvuelven en un escenario ceñido por acotaciones.

 

¿Quién es Max en La Fundación?

 

Max termina siendo el traidor. En medio de la dictadura y por miedo de represalias, es capaz de vender a sus amigos y delatarlos a cambio de una condena menor.

 

¿Cuántas partes tiene La Fundación?

 

Tiene cuatro cuadros y dos actos (dos cuadros en cada acto).

 

¿Qué transmite Vallejo?

 

Buero Vallejo siempre tuvo la intención de transmitir la realidad histórica que le tocó vivir a través de escenarios imaginarios donde la mente juega malas pasadas. Las metáforas y las imágenes son uno de los mejores recursos para representar la dictadura sin ser censurado por ello.

 

¿Qué simboliza la escalera en Historia de una escalera?

 

Para poder reflejar en una imagen las clases sociales y las disputas generacionales, Buero Vallejo recrea la historia de la sociedad española a través de una escalera.

 

¿Qué fue la generación del 36?

 

Se trata de una generación literaria que se focaliza en los años de Guerra Civil Española e inmediata posguerra. Son autores marcados por la política, los derechos humanos y la búsqueda de libertad.

 

¿Cómo se clasifica La Fundación?

 

Como una obra literaria del género de la dramaturgia, englobado dentro de la generación del 36 y, concretamente, dentro del realismo social del teatro de posguerra.

 

¿Qué es un personaje contemplativo?

 

Son personajes que no se ven limitados por las dudas de la existencia y se dejan llevar por el devenir.

 

¿Quién mató a Max en La Fundación?

 

Es asesinado por Lino como venganza tras enterarse de que él se chivó a los guardias y los delató, traición que llevó a la muerte de Asel.

 

¿Qué es un personaje activo?

 

Al contrario que los contemplativos, son personajes de acción que toman decisiones y mueven la trama.

 

¿Cuál es el tema principal de Historia de una escalera?

 

Trata el tema transgeneracional y la insatisfacción y frustraciones de la sociedad que nació en posguerra.

 

¿Cómo termina Historia de una escalera?

 

La historia de amor de los jóvenes triunfa, pero parecen verse condenados a cometer los mismos errores que sus padres. Para saber más sobre la trama de Historia de una escalera, otras de las obras de Antonio Buero Vallejo, lee nuestro resumen y análisis.

 

¿Qué significado tiene la leche en Historia de una escalera?

 

Es la ruptura del amor entre sus personajes, Fernando y Carmina.

 

¿Por qué es interesante leer La Fundación?

 

La Fundación es una de las obras más importantes de Buero Vallejo, ya que describe de una forma original y cruda la realidad de los presos políticos en dictadura. Esto ya de por sí la hace muy interesante, pero, sobre todo, el hecho que la ha convertido en una lectura obligatoria es el tratamiento de estos temas a través de metáforas.

Buero Vallejo trabaja con ironía y mucha originalidad la falsa memoria que se tiene en España sobre estos oscuros años y sobre las barbaridades que se vivieron.

 

El teatro de Buero Vallejo hasta nuestros días

 

El mundo del arte tiene grandes representantes dentro de su área, como pueden ser Gioachino Rossini o Johannes Vermeer. Sin embargo, dentro del teatro español, el mayor hito de los años 30 es Buero Vallejo por su dominio de los espacios y los diálogos.

“Solo los pobres saben que son pobres.”

Buero Vallejo

Es por eso que leer este libro puede ser tan satisfactorio como acompañar una charla con una nueva cerveza o vino. La novela está a la altura de otras obras como La familia de Pascual Duarte o Los pazos de Ulloa y, si quieres disfrutarla, aquí te dejamos su enlace.

Destacada especialista en literatura y edición con una sólida formación académica y una profunda pasión por la literatura hispanoamericana. Graduada en Filología Hispánica por la Universidad Autónoma de Madrid (2011-2015), su tesis "Repercusión y análisis de la nueva trova en la poesía cubana" refleja su interés por la intersección entre música y poesía.

Continuó sus estudios en la Universitat de Barcelona, donde obtuvo un Máster en Estudios Avanzados en Literatura Hispanoamericana y Edición (2015-2016). Su tesis de máster, "Vida y obra de Alejo Carpentier; hacia una biografía ficcional", demuestra su capacidad para explorar la biografía y la ficción literaria.

Complementó su formación con una Diplomatura en Edición Profesional en el Taller de Libros (2016-2017), desarrollando el proyecto editorial "Baco; vino y libros". Además, Paloma posee habilidades avanzadas en edición de textos, lo que le permite trabajar con precisión y creatividad en el ámbito editorial.

Su trayectoria académica y profesional la convierte en una experta en su campo, aportando un enfoque riguroso y creativo en cada artículo que escribe.

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