Resumen «Es fácil dejar de fumar si sabes cómo» de Allen Carr

Resumen Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr
Tabla de contenidos

Más de nueve millones de copias vendidas en todo el mundo. Esas son las cifras de venta que acumula Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, de Allen Carr. Pocos métodos para dejar de fumar pueden decir que han sido tan leídos y puestos en práctica.

Allen Carr usa su propia experiencia y, sobre todo, sus propias reflexiones, y las comparte con los lectores para ayudar a dejar el hábito del tabaquismo. Porque dejar de fumar puede ser fácil si entiendes lo que realmente implica para ti fumar, por qué recurres a un cigarrillo y cuál es el verdadero significado de lo que sientes cuando te lo llevas a la boca.

Analizamos y resumimos las ideas principales de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, en este artículo.

 

Resumen corto de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr

Es fácil dejar de fumar si sabes cómo promete hacerte abandonar el tabaquismo, pero sin fórmulas mágicas, solo con un profundo conocimiento del porqué de esa adicción.

Esta es una guía que no evita decir todo lo malo que tiene el tabaco, pero lo hace sin caer en sensacionalismo. En cambio, habla de tú a tú y hace al lector una pregunta clave y que no es sencilla de contestar: ¿por qué fumas?

A partir de esta pregunta, que lleva a descubrir las razones por las que una persona fuma, el autor va desmontando los grandes mitos del tabaco. Muchas personas, él mismo se reconoce entre ellas cuando era fumador de hasta 100 cigarros al día, dicen fumar para calmar su ansiedad o su estrés.  Sin embargo, Carr demuestra que esto es solo cierto parcialmente. El tabaco puede calmar cierto nerviosismo, pero es un nerviosismo que él mismo está causando y que responde al síndrome de abstinencia.

El cerebro, tan acostumbrado ya al cigarro, ha asociado el fumar a un mecanismo de control de estrés, de entretenimiento o incluso de aceptación social. El problema es que nada de esto es así. Por lo tanto, una vez la persona fumadora entiende que lo que creía una realidad solo es una trampa de la nicotina, deja de ver el tabaco como una necesidad.

Darse cuenta de que no necesita fumar (sino todo lo contrario) para afrontar una reunión, disfrutar de una cena con amigos o empezar el día con buen pie, es fácil. Lo es porque lo que antes eran razones para seguir fumando, ahora son razones para dejarlo. Fumar ya solo tiene cosas malas y esa comprensión genera un compromiso que se aleja del sacrificio y se acerca a la liberación total.

En definitiva, Es fácil dejar de fumar si sabes cómo es una guía escrita desde la experiencia personal del autor. Sus consejos prácticos no son del tipo “come pipas en lugar de fumar” o “busca una distracción”, sino que piden al lector que busque en su interior y deconstruya su identidad como fumador.

 

Resumen largo de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr

El libro Es fácil dejar de fumar si sabes cómo está dividido en varios capítulos, que son en realidad pequeñas píldoras de información y consejos prácticos que el autor Allen Carr va compartiendo. Para hacer un buen resumen de este libro y recoger sus experiencias y conocimientos, vamos a acudir a estos capítulos, agrupándolos en partes según su contenido y objetivo.

 

Parte I

En esta primera parte, Allen Carr cuenta su experiencia personal con el tabaco. Confiesa que, durante años, fumó hasta cien cigarrillos al día, sin encontrar un método científico o no científico para dejar de hacerlo. Consiguió abandonar tan peligroso hábito solo gracias a la hipnoterapia, a pesar de su escepticismo inicial. Sin embargo, explica que no se trata tanto del método en sí, sino de haber estado abierto al cambio y a reflexionar y replantearse sus propias decisiones y percepciones.

En total, este inicio del libro está formado por cuatro capítulos:

  • Capítulo I: Allen Carr nos describe su vida como fumador durante más de treinta años. Explica que probó varios métodos, pero ninguno le resultó útil porque ninguno iba a la raíz del problema. Solo la terapia por hipnosis le hizo replantearse su vida, pero no por el método en sí, sino por su propio convencimiento a cambiar. A partir de esas reflexiones ha creado su método “Easy Way”, que va a compartir con los lectores.

 

  • Capítulo II: el autor explica que, en contra de lo que todo el mundo piensa, el problema del fumador no está en el proceso químico que se produce en su interior, sino en el lavado de cerebro que produce esta sustancia. Debido a este, el fumador se convence de que los cigarrillos, por ejemplo, le curan la ansiedad, cuando es todo lo contrario. Por eso, advierte, su método consiste en entender cuáles son las razones que te llevan a fumar, para luego olvidarlas y empezar desde cero, integrando hábitos saludables que sustituyan lo que antes creías que te aportaba el tabaco.

 

  • Capítulo III: el hábito de fumar y el dejar de fumar, están rodeados de mitos, como que engordarás, que estarás más nervioso, que sufrirás el mono… Carr adelanta que, cuando te liberas de estas ideas, te liberas de la dependencia psicológica, que es peor que la química. No obstante, todo el mundo sabe lo malo que es fumar y que no es ningún hobby, sino una adicción, una droga de la que se depende sin remedio. Por lo tanto, ¿por qué una persona sigue fumando?

 

  • Capítulo IV: los cigarrillos, según Carr, crean una ilusión de placer y de tranquilidad que es solo eso, una ilusión. Explica que uno empieza a fumar para aparentar fortaleza, elegancia… Pero continúa por algo más, un “algo más” que es un círculo vicioso. Si eres fumador, piensa en cuándo has fumado más. Probablemente, sea cuando intentabas pedir una hipoteca y comprarte una casa, o cuando estabas en la cuerda floja en tu empresa. Fumar te hacía sentir mejor, más tranquilo, o eso es lo que creías tú. Evidentemente, estas situaciones son estresantes, pero lo son más con cada cigarrillo que te fumas, pues este aumenta la adicción y, en consecuencia, la sensación de angustia y ahogo (tan fácilmente confundibles con el estrés “natural”) cuando llevas más de una hora sin fumar. Es decir, el cigarrillo nos da una falsa sensación de tranquilidad que, en realidad, está aumentando nuestra ansiedad.

 

Parte II

La segunda parte del libro, formada por nueve capítulos, se centra en encontrar las razones por las que las personas fuman. Son razones que representan mitos, pues el fumador se convence de que necesita el cigarrillo para actividades de la vida diaria como coger una llamada tranquilo, concentrarse en una tarea o no aburrirse. Sin embargo, Carr va demostrando como eso es falso, pues las personas se autoconvencen de que el cigarrillo es la solución, cuando en realidad es el problema.

  • Capítulo V: ¿por qué fumas? Carr quiere que contestes esta respuesta y reflexiones sobre ella. Él ya se dio cuenta de que todos los fumadores (él incluido) saben que es una estupidez, pero no pueden dejarlo y si lo intentan es una agonía. La repuesta real, pues, es que se sigue fumando por la adicción física a la nicotina y por el lavado de cerebro.

 

  • Capítulo VI: el autor enumera los efectos físicos que la nicotina tiene para el fumador, pero destaca que son peores los efectos psicológicos. La terrible sensación física del “mono” no es, en realidad, física, sino que tiene que ver con la psicología del fumar. De hecho, la nicotina desaparece relativamente rápido del cuerpo, pero no sus efectos en la mente de la persona. Por eso, cuando sientes la necesidad de fumarte otro cigarrillo no es porque tu cuerpo lo necesite, sino que la que lo necesita es tu mente.

 

  • Capítulo VII: tras introducir esos efectos psicológicos, Carr comienza a explicarlos uno a uno. En este capítulo comienza por el lavado de cerebro, que es resultado de cómo la industria tabacalera nos sugestiona a pensar que los cigarrillos son, en cierto modo, positivos. Para ello, personajes de series o películas aparecen fumando y parecen más interesantes, o las marcas de tabaco se encargan de patrocinar eventos deportivos. Toda esta publicidad sutil consigue “tapar” el resto de cosas que sabemos sobre esta droga (que produce cáncer, amputaciones, una mala salud, etc.).

 

  • Capítulo VIII: los fumadores, en contra de lo que creen, no fuman por placer. Justifican que “les gusta” y que podrían dejarlo cuando quisiesen, pero a la hora de la verdad no pueden porque son adictos y el tabaquismo ha causado estragos en su cabeza. Sienten placer porque están aliviando el mono, pero no es un placer “original” o que responda a sus “gustos personales”.

 

  • Capítulo IX: uno de los grandes mitos alrededor del tabaco es que reduce el estrés, cuando, en realidad, lo produce. Un fumador confunde el estrés por la abstinencia (es decir, el ansía por un cigarrillo) con un estrés normal. Entonces, se fuma un cigarro, pensando que el cigarro reduce, por ejemplo, su estrés laboral, cuando simplemente reduce la abstinencia. Sin embargo, el fumador no se da cuenta de esa trampa y sigue alimentando el monstruo, pues se enciende un cigarro antes de una reunión con su jefe o una llamada con un cliente. La consecuencia es que, poco a poco, la persona va perdiendo la valentía y la confianza para coger el teléfono sin un cigarrillo en la mano.

 

  • Capítulo X: muchas personas encienden un cigarro cuando se aburren o simplemente por hábito, casi sin darse cuenta de que lo están haciendo. Si no están con un cigarro en la boca, sienten que les falta algo y su cerebro ya ha sido educado para pensar que ese algo es fumar. Además, la nicotina, al ser una droga, causa cierto letargo, lo que se percibe, en cierto modo, como aburrimiento.
Leer también:  Resumen "¿Cómo ganar amigos e influir sobre las personas?" de Dale Carnegie

 

  • Capítulo XI: el tabaco destruye la concentración. Quien opine lo contrario es porque, cuando intenta concentrarse, le aparece el mono y, como este le distrae, se piensa que el cigarrillo es la clave para prestar atención. Sin embargo, una vez más, es la necesidad de fumar la que interfiere en su vida; si no fumase, no habría un monstruito desconcentrándole. Añade, además, que la obstrucción de las arterias resultado de fumar mucho sí que afecta a la mente.

 

  • Capítulo XII: si fumar produce ansiedad, como Carr ya ha explicado, los cigarrillos “acallan” la ansiedad que producen. Por lo tanto, un fumador sería capaz de relajarse más y mejor si dejase el hábito, pues eliminaría el mayor factor estresante de su vida. En cambio, cuanto más fuma, más aumenta su intranquilidad general, por eso las madres y padres fumadores gritan más a sus hijos. O los jefes fumadores tienen menos paciencia con sus empleados. No es casualidad, sino tabaquismo.

 

  • Capítulo XIII: para Carr otra de las grandes razones por las que la gente fuma es que ha asociado el cigarro a algunas situaciones sociales, siendo incapaces de realizarlas si no fuman. Estas situaciones pueden ser el café de la mañana o unas copas con amigos. Las personas creen que nunca podrán disfrutar de esas actividades si dejan de fumar, pero, de nuevo, esto es una trampa del cerebro adicto. El ejemplo del café es el que mejor ilustra esto. Un café tiene miles de notas de sabor y olor. El fumador piensa que lo disfruta más con un cigarro, pero la realidad es que el tabaquismo reduce el sentido del olfato y el sabor, por lo que, en verdad, se está perdiendo muchas sensaciones.

 

Parte III

Allen Carr comienza a explicar más aspectos sobre su método en esta parte, que consiste en derribar creencias y ver las ventajas de dejar de fumar. El objetivo es, primero, hacer ver a los fumadores que, una vez dejen el tabaco, todo será mejor. No deben tener miedo de hacerlo, pues no perderán nada, sino que ganarán vida y libertad.

  • Capítulo XIV: cuando una persona deja de fumar, es una liberación. Esa es la premisa de Carr y así lo expresa en este capítulo, recordando que abandonando el tabaco, uno recupera la autoestima, la salud o el disfrute de situaciones cotidianas.

 

  • Capítulo XV: el autor habla de la esclavitud del tabaco, de ese ansía por estar en un sitio en el que se pueda fumar, lo que impide disfrutar aquello que se está haciendo. Por ejemplo, hay personas que no disfrutan de ir al cine y terminan despreciando las películas que ven no porque no les gusten, sino porque, al estar en un sitio en el que no pueden fumar, se llenan de negatividad.

 

  • Capítulo XVI: los fumadores no lo dejan porque creen que no podrán. Si no, serían capaces de entender que fumar no tiene nada de positivo. El autor pone el ejemplo del dinero. Todo el mundo al que le dijesen que, al año, podría ganar “x” dinero más, firmaría por ello. Sin embargo, ese “x” dinero sería fácilmente ganable si dejasen de fumar y de comprar tabaco, pero no lo hacen. Su miedo a dejarlo les hace contra argumentar razones obvias y lógicas como la de ahorrar o la de mejorar su salud cardiovascular con frases como “me lo puedo permitir” o “de algo hay que morir”.

 

  • Capítulo XVII: los fumadores creen conocer y tener presentes los riesgos para la salud, pero los desoyen. Los anuncios que alertan sobre ellos solo sirven para los no fumadores que ya están convencidos, pero no para quienes ya tienen el hábito. Así, no hacen caso de las estadísticas y de los millones de personas que mueren por los efectos del tabaco, pero, en cambio, recuerdan a ese familiar que vivió hasta los noventa años a pesar de fumar mucho. Carr en este capítulo intenta demostrar que esos efectos nocivos ya están conduciendo a los fumadores hacia la muerte, aunque no lo crean o piensen que “por uno más” no va a pasar nada. Quizá ese cigarrillo “más” no les produzca un infarto instantáneo, pero está acercándoles a él.

 

  • Capítulo XVIII: el tabaco produce un letargo y un cansancio porque obstruye las arterias y los pulmones e impide que el oxígeno llegue bien a la sangre. Por lo tanto, hay una explicación para que las personas que fuman estén siempre tan agotadas, lo que les lleva a no hacer deporte o a beber y comer de más, lo que perjudica aún más su salud mental y física. De nuevo, el círculo vicioso que, como cualquier otra droga, produce el tabaco.

 

  • Capítulo XIX: los fumadores se sienten inseguros cuando no fuman. Una persona que no tiene esa adicción tendrá inseguridades, pero no sienten la falta de confianza en sí mismos porque se les acaban los cigarrillos. Un ejemplo sería el de una persona fumadora ante una reunión. La razón de su nerviosismo es su tabaquismo, que le genera una intranquilidad constante, especialmente en situaciones en la que su mente se ha convencido de que lo que necesita es un cigarro. Si esa persona dejase de fumar, aumentaría su confianza en la reunión y tendría mejores resultados. Por lo tanto, dejar de fumar implica ganar una confianza perdida.

 

  • Capítulo XX: fumar tiene muchas sombras negras que también desaparecen cuando dejas la droga. Las sombras negras son los dolores en el pecho que se ignoran, el mal aliento que causa vergüenza, la mirada de sufrimiento y pena de un familiar que es testigo de la autodestrucción… Eliminar todo eso es la última ventaja de dejar el tabaco que el autor expone. En el siguiente capítulo, como contraposición, promete hablar de las ventajas de fumar.

 

  • Capítulo XXI: este capítulo es una hoja en blanco, una prueba bastante evidente de que fumar no tiene ninguna ventaja.

 

Parte IV

En esta parte, ya acercándose al final del libro, Allen Carr se centra en dar consejos para cuando ya se ha dejado (o se está dejando) de fumar. Es una época en la que la recaída es posible y también de mucho autoengaño, con ideas como que basta con reducir el consumo. El método de Carr, por lo tanto, desmonta estas ideas y describe otros modos de consumo que se creen como menos peligrosos, pero que no lo son. Ayuda, así, a escoger el momento adecuado para dejar de fumar.

  • Capítulo XXII: los fumadores creen que pueden dejarlo cuando quieran, que es todo cuestión de “fuerza de voluntad” o motivación. Sin embargo, cuando lo intentan una primera vez se dan cuenta de que no pueden. La razón es que la fuerza de voluntad se ve como un sacrificio, por eso falla. La clave está en recordar lo positivo de dejar de fumar y centrarse en lo que se gana y no olvidar que nada se pierde, porque fumar no tiene ventajas.

 

  • Capítulo XXIII: Carr advierte en este capítulo sobre el mito de que reducir el consumo es suficiente. No suele ser efectivo porque lo único que ocurre es que la abstinencia y la ansiedad resultante aumentan, lo que hace que el consumo no solo no se reduzca, sino que sea mayor que en un principio.

 

  • Capítulo XXIV: una vez se ha dejado el hábito, hay quien piensa que por un cigarrillo no pasará nada, pero sí pasa. Un solo cigarro puede reactivar la dependencia y todas esas ideas sobre que el tabaco “ayuda”. Carr insiste en que nunca es “solo uno” ni hay autocontrol. La rehabilitación debe ser total, y eso implica no volver a fumar nunca.

 

  • Capítulo XXV: en este capítulo Carr habla de los fumadores ocasionales, a los que no hay que envidiar porque tienen el mismo problema. Por su parte, los no-fumadores, recuerda, simplemente son personas que han tenido suerte porque nunca probaron un primer cigarrillo. Por último, habla de cómo los fumadores jóvenes aún mantienen la falsa esperanza de que podrán dejarlo en cualquier momento.

 

  • Capítulo XXVI: los fumadores secretos, tal y como Carr explica en este capítulo, son los que fuman a escondidas. Esto aumenta su vergüenza y su culpa y también su negación del problema, lo que les complica su superación.

 

  • Capítulo XXVII: hace años sí había una ventaja para fumar, que era la “aceptación social”. Los amigos se presionaban entre sí para fumar y se veía como algo de “hombres fuertes” o de “mujeres sofisticadas”. Sin embargo, ahora ya se considera un hábito antisocial que a veces te obliga a abandonar un grupo para salir a fumar, por ejemplo.

 

  • Capítulo XXVIII: Carr explica que hay que escoger un buen momento para dejar de fumar. Por supuesto, todo momento es bueno para empezar, pero advierte que es mejor que sea una época de menos estrés o en el que haya menos estímulos pro-tabaco (por ejemplo, si fumas más en vacaciones por aburrimiento o en las terrazas, quizá es mejor el invierno en el que tienes otras cosas que hacer y no pasar frío te ayuda a permanecer en sitios cerrados en los que no se puede fumar).

 

Parte V

En los siguientes capítulos, Allen Carr enumera los miedos que tiene la gente por dejar de fumar. Entre ellos está engordar o echarlo de menos. El autor demuestra que lo importante es reconocer y conquistar esos temores.

  • Capítulo XXIX: en cuanto una persona se da cuenta de lo beneficioso que es dejar de fumar y empieza a notar los efectos positivos que tiene (respirar mejor, disfrutar de actividades…) dejará atrás el miedo de echar de menos los cigarros.

 

  • Capítulo XXX: otro miedo que los fumadores tienen es engordar por dejar el tabaco. Carr explica que es algo que puede ocurrir al principio, ya que mucha gente fuma en lugar de comer, saciando incorrectamente el hambre. No obstante, insiste, es un aumento de peso que viene con una mejor salud y que, en cualquier caso, siempre se puede adelgazar después con hábitos saludables que no impliquen una droga.
Leer también:  Resumen del libro Qué hace la gente exitosa Antes del desayuno de Laura Vanderkam

 

  • Capítulo XXXI: Carr explica que los incentivos para dejar de fumar del tipo “con lo que ahorre, me iré de vacaciones” son peligrosos. Lo son porque funcionan gracias a la fuerza de voluntad y, por lo tanto, del sacrificio. La persona no deja de fumar por su salud o porque reconoce el lavado del cerebro, sino por una cuestión económica. Un incentivo que tiene un principio y un fin, pues a la vuelta de las vacaciones, cuando ese objetivo no está, no tendrá una razón para no comprar tabaco.

 

Parte VI

El objetivo de esta parte es acompañar al fumador en la toma de decisión y en el proceso. Como ya ha explicado a lo largo del libro, para Allen Carr todo se basa en aceptar la adicción, lo que esta supone y empezar a reflexionar sobre sus efectos a nivel emocional y cognitivo. El otro punto importante es tomar la decisión por uno mismo.

  • Capítulo XXXII: Allen Carr se reafirma en que su método es el mejor y que es fácil, pero es necesario un compromiso con uno mismo. Todo se resume en tomar la decisión por las razones correctas y convencerse y alegrarse por ello, sabiendo que dejarás atrás los miedos, el sacrificio y el lavado de cerebro.

 

  • Capítulo XXXIII: en este capítulo el autor explica los efectos que tiene retirar la nicotina de tu sistema físico y mental. Los describe como un hambre que a veces es complicado ignorar. Para Carr la clave está en recordar que no necesitas fumar, que el cigarro no aliviará el hambre, solo hará que cada vez tengas más.

 

  • Capítulo XXXIV: de nuevo, Carr advierte sobre el peligro de una sola calada, que puede reactivar toda la adicción y llevar de nuevo al punto de inicio.

 

  • Capítulo XXXV: el método de Carr sirve para todas las personas si se sigue a la perfección, por eso hay que abandonar la preocupación de que para uno puede ser más difícil que para el resto.

 

  • Capítulo XXXVI: en este capítulo Carr habla de los dos grandes peligros mientras se está dejando de fumar. Por un lado, la influencia de otros fumadores, y por otro, el tener un mal día y ver el cigarro como la única solución. El primer peligro es fácil solventarlo, simplemente hay que recordar la falsedad del mito de “solo un cigarro o una calada”. Para el segundo, Carr insiste en no olvidar que también hay días malos fumando, que el cigarrillo es una tirita que luego costará despegar.

 

  • Capítulo XXXVII: Carr habla aquí de los sustitutos (como los chicles o los parches de nicotina, o el cigarrillo electrónico). Cree que no son una alternativa sostenible al largo plazo, pues perpetúan la adicción (solo que esta vez, a un chicle, por ejemplo). La clave es dejar atrás la idea de que un cigarro o cualquier otro elemento puede calmar la ansiedad.

 

  • Capítulo XXXVIII: sobre evitar situaciones tentadoras que se asociaban a fumar (como una salida con amigos), el autor establece que todo depende de la persona. Si una persona cree que será incapaz de no terminar fumando, es mejor que las evite. Sin embargo, si uno está convencido y va recordándose continuamente que es una suerte no fumar, no habría peligro. Esa segunda situación es el objetivo: no tener que evitar el tabaco, sino entender que no lo necesitas.

 

  • Capítulo XXXIX: Carr habla en este capítulo del momento de “la revelación”, que es ese momento en el que el fumador se da cuenta de lo bien que está. Suele ocurrir a las tres semanas de dejarlo. Este momento lo cambia todo y refuerza la decisión.

 

  • Capítulo XL: para dejar de fumar, siempre debe haber un “último cigarrillo”. Este representa un momento simbólico, pero para ello Carr recuerda que hay que estar convencido. Si se tienen dudas, es mejor volver a leer el libro. Carr, además, pide que ese último cigarro se fume con conciencia y recordando lo que implica para la salud y para la vida ese sabor, ese olor y ese humo.

 

  • Capítulo XLI: Carr advierte de que las recaídas son posibles. Igual de fácil que es dejarlo, es volver. El autor insiste, pues, en mantener la firmeza y no volver a probar el tabaco.

 

  • Capítulo XLII: en este capítulo el autor habla de su experiencia personal y del viaje que han sido esos primeros años desde la publicación de su método.

 

  • Capítulo XLIII: este capítulo anima a los fumadores que han leído el libro y han dejado de fumar a compartir su experiencia y ser inspiración para otras personas que deberían dejarlo.

 

  • Capítulo XLIV: para acabar el libro, Carr pide que dejen leer este mismo libro a amigos y familiares que fumen y que les ofrezcan su apoyo una vez cambien su mentalidad y decidan dejarlo.

 

Las ideas principales de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr

Tal y como se puede ver en nuestro resumen de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, y tal y como Allen Carr explica en el primer capítulo, su método para hacer ese cambio de vida consiste en hacerse tres preguntas:

  • ¿Qué beneficio me proporciona?

 

  • ¿Realmente disfruto de ello?

 

  • ¿Es realmente necesario seguir toda mi vida pagando un dineral para poder enchufarme estas cosas en la boca y asfixiarme?

Las respuestas a estas preguntas permiten la reflexión sobre el porqué fumamos, la que sería la idea principal, pero no la única, de este libro de autoayuda.

 

Entender por qué fumamos

Para saber cómo dejar de fumar, Carr insiste en que hay que entender por qué lo hacemos. El primer porqué de cualquier persona que empieza a fumar tiene que ver con la aceptación social. Solo hace falta pasar por delante de un instituto para ver cuántos adolescentes sacan los cigarrillos para sentirse parte de un grupo.

Sin embargo, ¿por qué seguimos fumando? Al fin y al cabo, llega un momento en la vida en el que fumar deja de verse como algo “cool” y los no-fumadores son los verdaderos afortunados, los que no necesitan un cigarro para funcionar. Entonces, si todo el mundo sabe lo malo que es fumar, ¿por qué no sirve con una buena dosis de motivación?

La realidad es que la fuerza de voluntad nunca funciona. Se confía en un “algo” intangible que supone un sacrificio, pero no hay un convencimiento real. Es por ello que Carr insiste en que no es suficiente con saber los efectos negativos que tiene fumar, sino entender que no tiene los efectos positivos que le hemos asociado (como calmar la ansiedad) y que son nuestros “por qué fumamos”.

La cuestión principal es que esas razones son asociaciones falsas, como quien piensa que fumar es un mecanismo de control de estrés. Carr demuestra que el tabaquismo lo que hace, como cualquier otra drogadicción, es generar un síndrome de abstinencia cuyos síntomas se confunden con los del estrés “normal” o con los del aburrimiento. Así, cuando una persona se siente intranquila, piensa que un cigarrillo le ayudará, pero la realidad es que ese cigarrillo es el problema.

Entender que las razones para fumar son más bien los problemas de fumar, es la idea que vertebra toda la guía de Carr.

 

El problema de la fuerza de voluntad y de los métodos tradicionales

Existen multitud de métodos para dejar de fumar, y el propio Allen Carr admite haberlos probado todos. Desde incentivos como “ahorraré para unas vacaciones”, hasta sustitutos como el parche de nicotina, pasando por la motivación para mejorar la salud.

El problema de estas fórmulas es que todas se ven como un sacrificio, porque la persona fumadora sigue pensando que está perdiendo algo. Sí, puede que ahorre para unas vacaciones, pero a cambio tendrá que dejar esos cigarrillos que tanto le ayudan a calmarse después del trabajo.

Por lo tanto, todo vuelve a esa primera idea de encontrar la razón por la que fumamos y ver la realidad detrás de ella. Cuando una persona se da cuenta de que fumar no le aporta absolutamente nada positivo, ni siquiera lo que en un principio pensaba que era positivo, verá el cigarro como lo que es: una droga. Abandonará ese deseo o esa envidia cuando vea a otras personas fumar, porque reconocerá y entenderá que ese cambio de vida no ha sido ningún sacrificio, sino una liberación.

Además, todo lo que tenga que ver con la fuerza de voluntad o con incentivos convincentes solo por un tiempo, puede llevar a autoengaños como el de “fumar menos” o “solo de manera ocasional”. Lo que diferencia al método de Carr de todos los demás es que busca y consigue la recuperación total, sin medias tintas.

 

La temida abstinencia

Carr dejó de fumar, por lo que sabe cómo es la abstinencia a nivel físico y mental.

Lo primero que dice es que de corporal tiene más bien poco, y que la nicotina desaparece casi totalmente al cabo de un mes sin tabaco. Sin embargo, lo difícil es la detoxificación mental, pues implica recordarse continuamente que no se necesita un cigarro para calmarse, para no aburrirse o para socializar.

Obviamente, el cerebro tarda en asimilar esa idea y lanzará mensajes del tipo “por un cigarro no pasará nada y te hará sentir mucho mejor”. ¿Qué hacer en ese momento? Quizá estés ante una situación que te produce cierto nerviosismo y en la que antes acudías al cigarro como solución. Sin embargo, ahora sabes que ese cigarro te producía también intranquilidad, por lo que fumarlo solo alimentará el problema. En cambio, puede que haya técnicas de relajación que sí sean la solución y no agraven el problema.

Leer también:  Resumen del libro "Inteligencia Emocional": Domina Tu Mente, Elimina Las Creencias Limitantes del autor Daniel Goleman

Además, si esa situación (por ejemplo, una reunión) te produce estrés “real” (y no es producto del mono), un cigarro no lo va a solucionar. Porque el cigarro solo calma el estrés del mono. Si las técnicas de relajación no funcionan, entonces la reunión no te pone nervioso por sí misma, sino que es el síndrome de abstinencia. En ese caso, recuerda que fumar un cigarrillo solo lo hará peor y que estás de enhorabuena, porque en poco tiempo las reuniones se convertirán en un camino de rosas para ti.

 

El momento adecuado

Respecto a esta idea, Allen Carr comienza explicando que cualquier momento es bueno, pues querer dejar de fumar siempre es la decisión correcta. No obstante, reconoce que hay circunstancias que pueden hacerlo más complicado. Siendo así, y aunque no conviene alargar mucho la puesta en marcha del método, hay ciertos factores a considerar.

Para ello, todo regresa a esas razones por las que uno fuma. Si acudes a los cigarrillos más en verano, mientras te tomas algo con tus amigos en una terraza, o en periodos de mucho trabajo, detéctalo. En algún momento tendrás que enfrentarte a esas situaciones sin el tabaco, pero quizá debas empezar a dejarlo antes cuando el estrés laboral es menor o pasas más tiempo en sitios cerrados.

En cuanto a qué ocurre cuando tengamos que elegir entre exponernos o no a esos momentos inadecuados, Carr contesta que depende. Está claro que algunas situaciones no pueden evitarse (como una reunión antes de la cual solíamos fumar), pero hay otras que sí. Aunque el objetivo es terminar siendo capaz de estar tomando algo con amigos o jugando a las cartas sin fumar, en los primeros momentos puede convenirnos no ir.

No obstante, en algún momento habrá que hacer un ejercicio de resiliencia y exponernos a esas situaciones adversas. Sin embargo, lo haremos con la conciencia de que no deseamos fumar porque no solo no lo necesitamos, sino que disfrutamos más sin el tabaco.

 

Preguntas y respuestas sobre Es fácil dejar de fumar si sabes cómo

Para acabar con este resumen de Es fácil dejar de fumar si sabes cómo, vamos a contestar a algunas preguntas sobre este libro de autoayuda.

 

Dificultades y desafíos de dejar de fumar

¿Qué es lo más difícil de dejar de fumar según Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr?

Para Allen Carr lo más complicado de fumar es acabar con el lavado de cerebro que provoca el tabaco. Un efecto que va más allá de la adicción física a la nicotina.

Cuando uno es fumador empedernido, empieza a ver los cigarros como la solución de ciertos problemas (como la ansiedad, el estrés, el aburrimiento…) cuando en realidad son la causa. Cambiar esa mentalidad y darse cuenta de que dejando de fumar todo son ventajas y que la vida no será peor, es lo más complejo.

 

¿Cuál es el peor día de dejar de fumar según Allen Carr?

El peor día de dejar de fumar para Allen Carr es el primero en el que tomas la decisión de fumarte el último cigarro, pues no es algo que se decida a la ligera.

 

¿Cuántos días son los más difíciles al dejar de fumar según el método de Allen Carr?

Los días más complicados son las primeras tres semanas, cuando a la lucha del cerebro contra las falsas creencias sobre el tabaco se le suma que la nicotina aún está en el sistema.

Después de esas tres semanas, más o menos, es cuando llega un momento de revelación. Es entonces cuando el ex fumador se da cuenta de cómo su vida ha cambiado para bien.

 

¿Qué pasa a los 3 días de no fumar según Allen Carr?

Son los tres días que se sienten más fuertemente los síntomas de dejar la nicotina. Es una sensación de ansiedad extrema e incluso de hambre, pues es el resultado del síndrome de abstinencia.

 

¿Cuál es el momento más difícil al dejar de fumar según Allen Carr?

Allen Carr defiende que cualquier momento es bueno, y que cuanto antes mejor. No obstante, reconoce que hay momentos en los que resultará más difícil. Esos momentos son en los que se produzcan más situaciones que el fumador asocia a fumar.

Un ejemplo es el de una persona de negocios que, para aliviar el estrés, se convence de que necesita cigarros. Quizá dejar el hábito en una época de mucho trabajo no es lo ideal. En cambio, sí lo es un periodo de vacaciones con menos estrés.

 

Estrategias y métodos para dejar de fumar

¿Cómo es más fácil dejar de fumar según Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr?

Según el libro de Allen Carr dejar de fumar es fácil si cumples con sus instrucciones. Estas, básicamente, se resumen en ser consciente del efecto que fumar tiene sobre ti.

Este efecto va más allá de lo físico y ha producido todo un lavado de cerebro. Una vez eres capaz de reconocer que los cigarrillos no son la solución al problema, sino la causa, todo es más fácil. En definitiva, se puede dejar de fumar cuando se toma una decisión consciente y propia.

 

¿Cómo dejar de fumar de golpe siguiendo los consejos de Allen Carr?

Allen Carr considera que se puede dejar de fumar de golpe si se aborda el problema con decisión y comprensión. Cuando una persona entiende por qué fuma, qué situaciones le lleva a ello y cómo el tabaco es la causa y no la solución de sus problemas (como la ansiedad o el estrés), dejar de fumar es fácil. Es decir, se trata de “resetear” el cerebro y dejar atrás la mentalidad en la que fumar es una necesidad.

 

¿Qué es mejor dejar de fumar de golpe o poco a poco según Allen Carr?

Allen Carr apuesta por dejar de fumar de golpe. Cree que hacerlo poco a poco bajo es falsa promesa de “reducir el consumo”, solo lleva a crear más ansiedad. Además, hay casos en los que quien ha seguido ese método ha terminado fumando más que al principio.

 

¿Cómo dejar de fumar sin sufrir según Es fácil dejar de fumar si sabes cómo de Allen Carr?

Para dejar de fumar sin sufrir primero hay que entender las razones detrás del hábito. Si una persona cree que dejar de fumar será un sacrificio porque no podrá “calmarse” con un cigarro, fracasará. Sin embargo, si entiende que el cigarro no solo no le calma, sino que es el causante del estrés, dejará de tener estrés. En consecuencia, ya no sufrirá por no fumar porque, simplemente, no sentirá la urgencia de calmarse.

 

¿Qué te quita las ganas de fumar según el método de Allen Carr?

Allen Carr cree que lo que quita las ganas de fumar es darse cuenta de que dejando de fumar ganas vida y libertad. Una vez te percatas de que los cigarros son los culpables y no la solución del estrés, de la ansiedad, del aburrimiento… Es sencillo dejarlos de lado, pues solo ves lo que son: algo perjudicial para tu salud y bienestar globales.

 

Si fumas y has intentado todo para dejarlo, prueba una útima vez con el libro Es fácil dejar de fumar si sabes cómo. Allen Carr ya ha ayudado a millones de personas y tú podrías ser la siguiente. Puedes hacerte con en el libro en su versión pdf, libro electrónico (dipsonible en Amazon Kindle) o adquirirlo en tiendas como Amazon o La Casa del Libro.

María es una filóloga con una formación académica diversa y una especialización en lenguaje, discurso y comunicación. Graduada en Lengua y Literatura Española por la Universidad de La Rioja (2013-2017), destacó con una calificación sobresaliente de 9,025. Durante su carrera, participó en numerosos seminarios y cursos, como los Seminarios de Cine y Literatura Anglo-Americana y el curso de Escritura Creativa. Su tesis final, "Forensic Phonetics and Speaker lineups: theoretical and practical approach", muestra su interés por la fonética forense y los métodos de identificación de hablantes.

María continuó su formación con un Máster en Estudios del Discurso en la Universitat Pompeu Fabra (2017-2018), donde desarrolló su tesis "El packaging como discurso: el discurso de los packs de lácteos funcionales y naturales". Este trabajo analiza cómo el empaque de productos lácteos comunica y persuade al consumidor, explorando el empaque como una forma de discurso publicitario.

Además de su formación académica, María cuenta con certificaciones en gestión de comunidades y redacción de contenido, habilidades que le permiten crear y gestionar contenidos digitales de manera efectiva. Su conocimiento en lingüística, historia, lenguas clásicas, filosofía, geografía, arte, literatura y retórica complementa su capacidad para analizar y comunicar de manera precisa y persuasiva.

Su combinación de conocimientos teóricos y prácticos, junto con su experiencia en diversos campos, hace que María aporte una perspectiva rica y multifacética a cada resumen de obra literaria que realiza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Cuál es tu maxima cualificación para este resumen?
5/5
Facebook
Twitter
Pinterest
WhatsApp
Telegram